Ximempanada con manzana
Hay buenas costumbres que no debemos perder nunca, como las reuniones que hacemos de vez en cuando en casa de alguna de las que formamos ese pequeño grupo de amigas y, que además, somos compañeras de trabajo.
La última fue en casa de Marta, donde, por cierto, Pepa llevó una quiche Lorraine deliciosa y ante la cual se olvidaba una por un momento de cualquier tipo de dieta, merecía la pena jugarse unos gramos.
Con nosotras estaba Xime, el marido de Marta, una persona estupenda que es capaz de soportarnos “a todas a la vez” siendo el único hombre de la reunión, lo que tiene su mérito, aunque me estoy olvidando de Jorge, el hombrecito de Rosa, que también estaba, pero en otro parte de la casa jugando con Estela, la peque de los dueños de la casa.
Mientras merendábamos Xime me contó que su madre, cuando vivían en el pueblo San Félix de las montañas (que más que pueblo es una aldea de la montaña asturiana, que pertenece a Cangas del Narcea y, además, forma parte de la Ruta del oro), les hacía una empanada con manzanas, que estaba buenísima o por lo menos que a ellos les sabía a gloria. Y digo a ellos ya que eran 8 hermanos contándole a él.
Os podéis imaginar mis preguntas ¿Cómo la preparaba? ¿Qué tipo de masa? ¿Con que tipo de manzanas? Pobre, no se como fue capaz de soportar semejante acoso, se entiende que me refiero al culinario. La masa era de pan, las manzanas las que había ¿Azúcar? Creía que sí llevaba, aunque no estaba seguro, solo recordaba que estaba buenísima y que les encantaba. Lo que más me gustó fue cuando le pregunté si se comía fría o caliente, su respuesta ¡Caliente! No dábamos tiempo a que se enfriara.
Después de esta genial respuesta quedó en preguntarle a su madre (Placer, nombre curioso que no conocía) algunos detalles para ponerme manos a la obra, y como no podía esperar a preparar algo que me parecía tan rústico, sencillo y humilde, aquí está el resultado.
La última fue en casa de Marta, donde, por cierto, Pepa llevó una quiche Lorraine deliciosa y ante la cual se olvidaba una por un momento de cualquier tipo de dieta, merecía la pena jugarse unos gramos.
Con nosotras estaba Xime, el marido de Marta, una persona estupenda que es capaz de soportarnos “a todas a la vez” siendo el único hombre de la reunión, lo que tiene su mérito, aunque me estoy olvidando de Jorge, el hombrecito de Rosa, que también estaba, pero en otro parte de la casa jugando con Estela, la peque de los dueños de la casa.
Mientras merendábamos Xime me contó que su madre, cuando vivían en el pueblo San Félix de las montañas (que más que pueblo es una aldea de la montaña asturiana, que pertenece a Cangas del Narcea y, además, forma parte de la Ruta del oro), les hacía una empanada con manzanas, que estaba buenísima o por lo menos que a ellos les sabía a gloria. Y digo a ellos ya que eran 8 hermanos contándole a él.
Os podéis imaginar mis preguntas ¿Cómo la preparaba? ¿Qué tipo de masa? ¿Con que tipo de manzanas? Pobre, no se como fue capaz de soportar semejante acoso, se entiende que me refiero al culinario. La masa era de pan, las manzanas las que había ¿Azúcar? Creía que sí llevaba, aunque no estaba seguro, solo recordaba que estaba buenísima y que les encantaba. Lo que más me gustó fue cuando le pregunté si se comía fría o caliente, su respuesta ¡Caliente! No dábamos tiempo a que se enfriara.
Después de esta genial respuesta quedó en preguntarle a su madre (Placer, nombre curioso que no conocía) algunos detalles para ponerme manos a la obra, y como no podía esperar a preparar algo que me parecía tan rústico, sencillo y humilde, aquí está el resultado.
Los ingredientes son sencillísimos, no pesé el azúcar ni la mantequilla, añadí un poco al gusto para que no quedara excesivamente dulce.
Los ingredientes:
- 500 g de masa de pan
- 2 manzanas reinetas
- 1 manzana Starking
- Azúcar
- Mantequilla
- Huevo batido para dar brillo
Las manzanas peladas las corté en láminas bastante finas y las reservé en un bol con azúcar y un poco de mantequilla líquida para que no se oxidaran.
Como ya tenía la masa preparada empecé por cubrir la base del molde con la mitad, sobre el fondo puse un poco de azúcar, encima una capa de manzana y algo más de azúcar, otra capa con el resto de las manzanas, más azúcar y unos trocitos de mantequilla.
Con la otra mitad cubrí la empanada. Como sobró un poco de masa apañé una manzana, o algo parecido, que pinté un poco con colorante alimentario, hice un agujero en el centro y pinté toda la superficie con huevo batido, después la puse a cocer en el horno a unos 180º.
Estaba francamente rica, hasta Xime la ha aprobado, me llamó para decirme que estaba buenísima, aunque a él le parecía que la de su madre tenía unas pequeñas diferencias que os contaré en cuanto la repita, seguramente la semana que viene, pero esos cambios no hacen que esta por mérito propio, merezca ser compartida.
Los ingredientes:
- 500 g de masa de pan
- 2 manzanas reinetas
- 1 manzana Starking
- Azúcar
- Mantequilla
- Huevo batido para dar brillo
Las manzanas peladas las corté en láminas bastante finas y las reservé en un bol con azúcar y un poco de mantequilla líquida para que no se oxidaran.
Como ya tenía la masa preparada empecé por cubrir la base del molde con la mitad, sobre el fondo puse un poco de azúcar, encima una capa de manzana y algo más de azúcar, otra capa con el resto de las manzanas, más azúcar y unos trocitos de mantequilla.
Con la otra mitad cubrí la empanada. Como sobró un poco de masa apañé una manzana, o algo parecido, que pinté un poco con colorante alimentario, hice un agujero en el centro y pinté toda la superficie con huevo batido, después la puse a cocer en el horno a unos 180º.
Estaba francamente rica, hasta Xime la ha aprobado, me llamó para decirme que estaba buenísima, aunque a él le parecía que la de su madre tenía unas pequeñas diferencias que os contaré en cuanto la repita, seguramente la semana que viene, pero esos cambios no hacen que esta por mérito propio, merezca ser compartida.









































