Parece que fue ayer cuando empezamos estos viajes por las cocinas del mundo. Llevamos 24 excursiones y aquí estamos celebrando otro verano, espero y deseo que no sea el último.
Este mes
nuestra anfitriona de este “mundo de verano en la cocina” es ni más ni menos que Concha, dueña y señora de
cocina y aficiones.
Esta vez he elegido una rica ensalada, sencilla, fresca
y colorida, para ello he visitado La India, o quizás debería decir que me he
inspirado en una de sus ensaladas, con remolachas de colores, pero claro, como
no he encontrado remolachas de colores los he buscado en otros ingredientes y
el resultado es más que evidente, color, sabor, picante justo, en fin, una ensalada
sencilla pero exquisita.
Ingredientes:
- 2 remolachas
- 1 batata
- 1 hinojo
- 1 trozo de calabaza
- 1 cucharadita de
semilla de mostaza negra
- 1 cucharadita de
jengibre fresco rallado
- 50g de anacardos
crudos
- 150g de queso
paneer cortado en tozos
- 2 cucharadas de
yogur de coco
- 1 cucharada de salsa
de rábano picante
- El zumo de ½ limón
- 1 cucharada de
eneldo picado (yo perejil)
- Un chorrito de
miel
- 100g de rúcula
- Sal y aceite de oliva
Lo primero que hice fue preparar todo lo que tenía
que ir al horno: remolachas, hinojo, calabaza y batata.
Enciendo el horno a 200º.
Todo bien limpio y pelado lo fui troceando, y para
que no se mezclaran los sabores y la remolacha tiñera todo con su precioso
color, ya que aquí no me servía un “atrapa color”, preparé con aluminio una
especie de balsas para cada “verdura” haciendo que la parte brillante fuera el
interior de cada recipiente.
Preparo el aliño con aceite, las semillas de
mostaza y el jengibre, mezclo bien y
reparto sobre cada balsa la parte correspondiente, un poco de sal y listo para
el horno.
Mientras troceo el queso *paneer (o haloumi). En una sartén con un poco de aceite y frio los
trozos hasta que tengan un bonito tono dorado por todos los lados, retiro del
fuego y reservo sobre papel de cocina.
Ahora la salsa que acompaña esta sencilla ensalada.
Bato el yogur, el rábano picante, el zumo de limón,
el perejil picado, la sal y la miel. Cuando digo bato realmente quiero decir
que mezclo bien hasta integrar perfectamente todos los ingredientes. Reservo en
el frigo.
Solo falta retirar las verduras del horno y dejar
que se enfríen. Mientras, y aprovechando el aceite que queda dentro de las barcas de aluminio, frio un poco los anacardos
que por supuesto dejo también sobre papel de cocina.
Y ya solo queda el montaje, tan sencillo como mezclar casi todos los ingredientes
con una parte de la salsa, poner por encima el queso paneer, los pistachos y
servir.
Me ha encantado esta mezcla de sabores y texturas. Espero
que a vosotros también os apetezca probarla.
Y… como siempre:
Buen verano para todos, volveremos en Septiembre a seguir viajando de la mano de nuestra Concha en su Cocina y aficiones.






















