Se dice que una buena imagen vale más que 1000 palabras y es totalmente cierto ¿Por qué digo esto? Porque un buen vendedor te puede convencer de comprar hasta lo que no te hace falta y eso es justo lo que me ha ocurrido a mí.
Abreviaré para no aburrir. Desde este verano tengo un catálogo de productos congelados eismann, catálogo con el que me quedé por la educación y entusiasmo del joven que lo llevó a casa. Desde entonces y de forma periódica me llaman por teléfono para ofrecerme, bueno más que para ofrecerme para preguntarme si necesito algún producto, y es aquí donde funciona el buen hacer de esta empresa o mejor dicho, de las personas que trabajan ella, por lo menos los que te llaman por teléfono.
En una de estas llamadas acepté que me enviaran unas pechugas de pollo, que por lo menos en la foto tenían buena pinta, no voy a decir que son las mejores que he comido pero están bastante bien, es más, si me lo ponen como pollo fresco y no me dicen que ese pollo fala galego y campa a sus anchas por alguna granja, sinceramente admito que no notaría la diferencia.
Todo este rollo tan solo es para decir que esta receta está preparada con estas pechugas, pero vamos a lo que interesa.
Ingredientes:
- 4 pechugas de pollo
- 3 ó 4 ramas de perejil picadito
- 1 cuchara d cúrcuma
- Una latita de foie o micuit
- 1 cucharada de harina
- Queso azul
- nata líquida
- migas ded pan
Lo primero que hice fue dejarlas una noche en el frigo en un recipiente bien acompañadas por abundante perejil, una cuchara de cúrcuma y un buen chorro de aceite. Antes de ponerlas en esta especie de adobo las abrí por la mitad a modo de libro.
Al día siguiente y en una sartén con un chorro de aceite les dí un golpe de fritura, pero tan solo por la parte interior. Dejé que se templaran antes de rellenarlas.
Abreviaré para no aburrir. Desde este verano tengo un catálogo de productos congelados eismann, catálogo con el que me quedé por la educación y entusiasmo del joven que lo llevó a casa. Desde entonces y de forma periódica me llaman por teléfono para ofrecerme, bueno más que para ofrecerme para preguntarme si necesito algún producto, y es aquí donde funciona el buen hacer de esta empresa o mejor dicho, de las personas que trabajan ella, por lo menos los que te llaman por teléfono.
En una de estas llamadas acepté que me enviaran unas pechugas de pollo, que por lo menos en la foto tenían buena pinta, no voy a decir que son las mejores que he comido pero están bastante bien, es más, si me lo ponen como pollo fresco y no me dicen que ese pollo fala galego y campa a sus anchas por alguna granja, sinceramente admito que no notaría la diferencia.
Todo este rollo tan solo es para decir que esta receta está preparada con estas pechugas, pero vamos a lo que interesa.
Ingredientes:
- 4 pechugas de pollo
- 3 ó 4 ramas de perejil picadito
- 1 cuchara d cúrcuma
- Una latita de foie o micuit
- 1 cucharada de harina
- Queso azul
- nata líquida
- migas ded pan
Lo primero que hice fue dejarlas una noche en el frigo en un recipiente bien acompañadas por abundante perejil, una cuchara de cúrcuma y un buen chorro de aceite. Antes de ponerlas en esta especie de adobo las abrí por la mitad a modo de libro.
Al día siguiente y en una sartén con un chorro de aceite les dí un golpe de fritura, pero tan solo por la parte interior. Dejé que se templaran antes de rellenarlas.
El relleno fácil, fácil, tanto como sacar el foie de la lata y aplastarlo bien. Aquí le añadí una cucharada de queso del Cebreiro, también puede ser tipo Philadelphia.
Con esta crema rellené las pechugas y las até para evitar que se saliera el relleno. Las fuí colocando en una fuente de horno que sobre el fondo tan solo tenía una pizca de aceite.
En el aceite anterior añadí la harina que por supuesto freí un par de minutos para que pierda el sabor a cruda, después el queso azul. Cuando estaba bien mezclado incorporo la nata líquida y sigo cociendo hasta que el resultado es una especie de bechamel no muy espesa.
Preparo las migas con mantequilla.
En el aceite anterior añadí la harina que por supuesto freí un par de minutos para que pierda el sabor a cruda, después el queso azul. Cuando estaba bien mezclado incorporo la nata líquida y sigo cociendo hasta que el resultado es una especie de bechamel no muy espesa.
Preparo las migas con mantequilla.
Y como siempre lo más divertido es el montaje final. Primero pongo sobre cada pechuga un par de cucharadas de la salsa de queso, encima las migas, un hilillo ce aceite y al horno a 180° unos 20' poco más, dependerá como siempre del horno de cada uno.
Como antes de rellenarlas ya habían pasado por la sartén no necesitarán demasiado tiempo en el horno.
Seguramente con un pollo más "culto" el resultado puede que sea mejor pero de estas no quedó ni rastro amén de estar estupendas.
Seguramente con un pollo más "culto" el resultado puede que sea mejor pero de estas no quedó ni rastro amén de estar estupendas.
Como siempre espero que os guste y os pueda servir de alguna ayuda.