Hace unos días leí en el blog de Alicia que le faltaba una receta de Murcia, otra de Melilla y otra de Ceuta. La de Murcia la tenía muy clara patatas al ajo cabañil. Me las contó mi amigo Ricardo hace más de… bueno digamos que hace mucho tiempo. Ricardo no es murciano, es de Valladolid, castellano puro, pero sí que ha pasado grandes temporadas en Murcia. Una de las muchas cosas buenas que tiene Ricardo es que era muy cocinilla, gran suerte para mí, ya que me contaba todas las recetas que iba aprendiendo, menos mal (para los dos) que yo las apunto todas. Hoy por hoy si necesita hacer alguna de la que me contó en su día, no tiene más que recurrir a mis archivos cuaderniles.
He utilizado el ajo cabañil para patatas, con pollo, pescado, espléndidas tmbién con chuletas de cordero. Hoy las he preparado con unos lomos de bacalao confitado. Es una receta super sencilla, el resultado es un plato único muy rico.
Es posible que el sábado próximo prepare un postre melillense, este fin de semana he estado en Valdemanco haciendo, o mejor dicho, viendo a Juan hacer quesos, maravilloso su queso de oveja de leche cruda, pero esto os lo cuento en unos días.
Lo que quiero decir es que, sábado y domingo fuera de casa, no me ha dejado tiempo para estar por la cocina.
Y vamos ya con los ingredientes:
- 3 lomos de bacalao desalado
- 3 patatas picadas como para tortilla
- 2 ó 3 dientes de ajo
- Perejíl y un poco de romero
- 1 vasito pequeño de vinagre de vino
- 1 vaso grande de agua
- Sal y aceite de oliva virgen
El bacalao lo pongo a confitar con el aceite de oliva a fuego lentísimo. Cuando lleva unos minutos apago el fuego y dejo que se termine de hacer dentro de la sartén.
Las patatas las voy friendo a fuego lento como si fueran para tortilla.
Mientras machaco el ajo, el perejil y el romero con una pizca de sal, añado en el mismo mortero el vinagre y el agua, lo reservo.
Cuando están bien fritas, les quito prácticamente todo el aceite y en la misma cazuela añado la mezcla que tengo en el mortero, dejo que cueza unos minutos, pocos. Encima coloco el bacalao, tan sólo para que absorba el aroma que desprende la mezcla que apenas debe cubrir las patatas, ya que no tiene que tocar el caldo de cocción.
Ahora al bacalao, le quito la piel y separo sus lascas. Voy montando el plato. Pongo una base de patatas, otra de bacalao, otra de patata, más bacalao y la última de patatas. Por encima un poco del aceite de bacalao que he ligado un poco, sin llegar al pil pil, y otro poquito del ajo cabañil. No pecaré de falsa modestia y os diré que estaba buenísimo.
Una aclaración, ya se que en la mayoría de los libros de recetas, el ajo cabañil no lleva ni perejil ni romero, pero a mi así me lo contó Ricardo y así me gusta hacerlas, y sinceramente creo que quedan más sabrosas.
He utilizado el ajo cabañil para patatas, con pollo, pescado, espléndidas tmbién con chuletas de cordero. Hoy las he preparado con unos lomos de bacalao confitado. Es una receta super sencilla, el resultado es un plato único muy rico.
Es posible que el sábado próximo prepare un postre melillense, este fin de semana he estado en Valdemanco haciendo, o mejor dicho, viendo a Juan hacer quesos, maravilloso su queso de oveja de leche cruda, pero esto os lo cuento en unos días.
Lo que quiero decir es que, sábado y domingo fuera de casa, no me ha dejado tiempo para estar por la cocina.
Y vamos ya con los ingredientes:
- 3 lomos de bacalao desalado
- 3 patatas picadas como para tortilla
- 2 ó 3 dientes de ajo
- Perejíl y un poco de romero
- 1 vasito pequeño de vinagre de vino
- 1 vaso grande de agua
- Sal y aceite de oliva virgen
El bacalao lo pongo a confitar con el aceite de oliva a fuego lentísimo. Cuando lleva unos minutos apago el fuego y dejo que se termine de hacer dentro de la sartén.
Las patatas las voy friendo a fuego lento como si fueran para tortilla.
Mientras machaco el ajo, el perejil y el romero con una pizca de sal, añado en el mismo mortero el vinagre y el agua, lo reservo.
Cuando están bien fritas, les quito prácticamente todo el aceite y en la misma cazuela añado la mezcla que tengo en el mortero, dejo que cueza unos minutos, pocos. Encima coloco el bacalao, tan sólo para que absorba el aroma que desprende la mezcla que apenas debe cubrir las patatas, ya que no tiene que tocar el caldo de cocción.
Ahora al bacalao, le quito la piel y separo sus lascas. Voy montando el plato. Pongo una base de patatas, otra de bacalao, otra de patata, más bacalao y la última de patatas. Por encima un poco del aceite de bacalao que he ligado un poco, sin llegar al pil pil, y otro poquito del ajo cabañil. No pecaré de falsa modestia y os diré que estaba buenísimo.
Una aclaración, ya se que en la mayoría de los libros de recetas, el ajo cabañil no lleva ni perejil ni romero, pero a mi así me lo contó Ricardo y así me gusta hacerlas, y sinceramente creo que quedan más sabrosas.