El congelador por las mañanas tiene mucho que ver antes de irme a trabajar, algo de su contenido suele formar parte de la cena. Casi siempre algo sencillo, a diario la falta de tiempo obliga a una cocina fácil , algo más rápida y casi siempre buscando que sea ligero .
Esa noche tocaba pescado, en este caso un hermoso filete de panga, que me encanta y que me descubrió mi amiga Arno, además para la plancha resulta perfecto. También había dos lomos de pescadilla que corrieron la misma suerte.
A veces me ocurre que una vez descongelado y por razones que no vienen al caso, no tengo tiempo de cocinarlo ese mismo día y bien sabido es que una vez descongelado…
Total, que bien picado, algún añadido y una salsita resuelven el “problema” para no desperdiciar tan agradecido alimento.
Los ingredientes:
- El pescado anterior o cualquier otro
- Miga de pan remojada en nata líquida
- Manojito de perejil
- 1 huevo duro aplastado con el tenedor
- Aceitunas verdes picaditas, como unas 10 ó 12
- Orégano
No tengo foto de los ingredientes antes de ponerme a picar así que, a medio preparar la mezcla decidí hacer fotos por si quedaba rico, y quedó.
Esa noche tocaba pescado, en este caso un hermoso filete de panga, que me encanta y que me descubrió mi amiga Arno, además para la plancha resulta perfecto. También había dos lomos de pescadilla que corrieron la misma suerte.
A veces me ocurre que una vez descongelado y por razones que no vienen al caso, no tengo tiempo de cocinarlo ese mismo día y bien sabido es que una vez descongelado…
Total, que bien picado, algún añadido y una salsita resuelven el “problema” para no desperdiciar tan agradecido alimento.
Los ingredientes:
- El pescado anterior o cualquier otro
- Miga de pan remojada en nata líquida
- Manojito de perejil
- 1 huevo duro aplastado con el tenedor
- Aceitunas verdes picaditas, como unas 10 ó 12
- Orégano
No tengo foto de los ingredientes antes de ponerme a picar así que, a medio preparar la mezcla decidí hacer fotos por si quedaba rico, y quedó.
Una vez bien mezclado todo, hice como pude las albóndigonas, y digo como pude, porque no quería que quedaran muy secas, lo que complicaba un poco hacerlas redonditas, tan complicado que pasé a darlas un pequeño apretón de manos, acción que las dejó algo más estilizadas y que me obligó a cambiar el nombre de albóndigas por albondigonas.
Las pasé por harina y a freír en aceite bien caliente. Más que a freír diría que a dorar, mi intención era que quedaran casi crudas por dentro y de este modo no se quedaran secas al terminar de hacerse en la salsa.
Su salsa:
2 puerros, 1 pimiento verde, 2 ñoras, perejil, 2 cucharadas de tomate triturado, un vasito de vino blanco, 1 cucharada de miel y un vasito de agua.
En un chorro de aceite sofrío las verduras unos minutos, añado el resto de los ingrediente para que cuezan todos juntos hasta que estén en su punto. Los trituro con la batidora y al colador para dejarla lo más suave posible, dónde se terminarán de cocer las albóndigonas.
Como cualquier pescado necesita poco tiempo, demasiada cocción lo dejaría seco y merece quedar jugoso.
Las pasé por harina y a freír en aceite bien caliente. Más que a freír diría que a dorar, mi intención era que quedaran casi crudas por dentro y de este modo no se quedaran secas al terminar de hacerse en la salsa.
Su salsa:
2 puerros, 1 pimiento verde, 2 ñoras, perejil, 2 cucharadas de tomate triturado, un vasito de vino blanco, 1 cucharada de miel y un vasito de agua.
En un chorro de aceite sofrío las verduras unos minutos, añado el resto de los ingrediente para que cuezan todos juntos hasta que estén en su punto. Los trituro con la batidora y al colador para dejarla lo más suave posible, dónde se terminarán de cocer las albóndigonas.
Como cualquier pescado necesita poco tiempo, demasiada cocción lo dejaría seco y merece quedar jugoso.
Fácil, rápido, rico y si se comen al día siguiente ya reposaditas, deliciosas.