El próximo fin de semana es ya mi segundo curso de empanadas en la cocina de Babette y sinceramente diré que estoy deseandolo, el recuerdo del primero me obliga a ello.
Quiero recordar y compartir lo que disfruté con mis primeras alumnas, lo estupendas y aplicadas que fueron y lo mejor, creo, es que se fueron contentas. Ojalá que este sea por lo menos igual de instructivo y agradable.
Por cierto, si alguno está interesado creo que aún queda alguna plaza libre.
Está claro que este evento me obliga a dedicar más tiempo a la preparación del curso que a mi cocina diaria y de eso se trata mi platillo de hoy, un atrevimiento propio de mi “aquí no se tira nada”, que hace que me crea cada día más esa afirmación.
Los ingredientes ni siquiera merecen hacer un listado ya que ni los pesé. Es de esas cosas que haces, pruebas y si queda bien, estupendo, que no… bueno, digamos que por lo menos le daba una oportunidad para no terminar en el…
No quedaba ni media ración de un arroz (que contaré en breve) con 2 trocitos de chicha marina en la fiambrera, me resistía a tirar aquellos restos… miré a mi hija y vi claramente que no tenía ninguna intención de comerse lo que quedaba y ahí empezó todo.
Quiero recordar y compartir lo que disfruté con mis primeras alumnas, lo estupendas y aplicadas que fueron y lo mejor, creo, es que se fueron contentas. Ojalá que este sea por lo menos igual de instructivo y agradable.
Por cierto, si alguno está interesado creo que aún queda alguna plaza libre.
Está claro que este evento me obliga a dedicar más tiempo a la preparación del curso que a mi cocina diaria y de eso se trata mi platillo de hoy, un atrevimiento propio de mi “aquí no se tira nada”, que hace que me crea cada día más esa afirmación.
Los ingredientes ni siquiera merecen hacer un listado ya que ni los pesé. Es de esas cosas que haces, pruebas y si queda bien, estupendo, que no… bueno, digamos que por lo menos le daba una oportunidad para no terminar en el…
No quedaba ni media ración de un arroz (que contaré en breve) con 2 trocitos de chicha marina en la fiambrera, me resistía a tirar aquellos restos… miré a mi hija y vi claramente que no tenía ninguna intención de comerse lo que quedaba y ahí empezó todo.
Pique menuditos los 3 pedacitos que tenía de carabinero más la gamba. Añadí queso manchego rallado, un huevo, un poco de miga de pan para espesar un poco y mezcle todo bien pero sin destrozar los granos de arroz.
Antes de seguir calenté aceite y freí una pequeña muestra de esta mezcla para comprobar si merecía la pena continuar, y sí, la merecía.
Preparé una tempura por donde fueron pasando las bolitas antes de darse ese baño de aceite bien caliente hasta que en su interior el queso junto con el huevo hicieron de aquel arroz un bocado crujiente y cremoso.
Preparé una tempura por donde fueron pasando las bolitas antes de darse ese baño de aceite bien caliente hasta que en su interior el queso junto con el huevo hicieron de aquel arroz un bocado crujiente y cremoso.
Ya sé como aprovechar las próximas sobras de arroz, cuando las haya, que no siempre calculo tan mal.
Espero que os guste y ojalá me encuentre con alguno de los que pasáis por aquí en mi curso de empanadas.
Espero que os guste y ojalá me encuentre con alguno de los que pasáis por aquí en mi curso de empanadas.














