4 de mayo de 2015

Alubias negras con morcillo recuperado



Agua, morcillo, codillo, panceta, rabo de cerdo, chorizo, zanahorias, apio, puerro, laurel... en fin,  preparando, como decía mami,  gusto de sopa.

Con las verduras y un poco de ese caldo preparé un puré para la cena, delicioso y nutritivo.

Con las carnes bien limpias, ni grasas ni huesos ¿relleno para una empanada?... NO, esta vez algo diferente.

Con el morcillo he vuelto a preparar mi "morcillo recuperado" al que he añadido unos trocitos de la panceta, eso sí,  añadida a propósito.

Con el resto de la carne, bueno, ésa es otra historia, igual de sencilla que os contaré en breve, ahora, vamos a lo que vamos.

El caldo ya frío y libre de toda su grasa,  recibe unas cuantas alubias negras que han pasado en remojo toda la noche. Ahora, a cocer junto con un sofrito de zanahoria, ajo, cebolleta, chirivía, en fin, un poco de verdura para alegrar a esas negras alubias.


Tan sólo queda servirlas con un trozo de cremoso morcillo recuperado, otro de panceta y una rodaja de pan tostado para ayudar a las alubias a subir a la cuchara y… ¡buen provecho!
Sencillo, fácil,  sabroso y, desde luego, una forma de aprovechar esas carnes que han dado todo por alimentar un buen caldo.

¡Ah! la próxima semana, cómo aprovechar lo que aún está en el taper,  o lo que es lo mismo, en la fiambrera de toda la vida.


26 de abril de 2015

Bizcocho




Postre imposible ¡Vaya! como los dibujos de Escher, alucinantes.

El famoserío me importa más bien poco, o mejor dicho, nada, por eso, nunca pensé que este libro pudiera interesarme hasta que José María Iñigo explicó su contenido y lo comprobé por mí misma. Estaba lleno de buenas recetas ejecutadas por Ingrid González, algunas espléndidas, otras sencillas y alguna... demasiado complicada para mis conocimientos reposteros, aunque esa trenza de Almudeva elegida por uno de mis escritores favoritos, Javier Sierra, será mi próximo intento.



A primera vista, el que más llamó mi atención fue este postre imposible, y aquí está, curioso, rico y aunque sencillo con más elaboración de la que esperaba, pero claro, realmente son dos en uno.

Los ingredientes para el bundt:
  • 140g de harina
  • 15g de mantequilla
  • 140g de azúcar
  • 140g de chocolate al 70%
  • 60g de sirope de chocolate
  • 2 huevos
  • 200ml de leche
  • 1 cucharada de limón
  • 1 cucharita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharita de levadura química
  • 1/4 cucharita de bicarbonato sódico
  • Una pizca de sal
Lo primero: el caramelo. El libro dice: 2 cucharadas de azúcar y media de agua. A mí me resultó escaso y tuve que preparar otro tanto.

Para el bund, tamizar la harina junto con  la levadura, la sal y el bicarbonato.

Mezclar el limón con la leche.

Blanquear la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien incorporada.  Añadir los huevos de uno en uno semi batidos.

Derretir el chocolate, mezclar con el sirope y la vainilla. Incorporar a la mantequilla.

Añadir la harina alternando con la leche.

Preparar el flan con:
  • 500ml de leche
  • 3 huevos enteros más 3 yemas
  • 140g de azúcar
  • Y cucharita de extracto de vainilla

Batir los huevos con el azúcar y la vainilla. Incorporar la leche y mezclar sin batir demasiado.

En el molde con el caramelo, pongo la crema del bund cake. Ahora la mezcla del flan que dejo caer sobre una espátula para que no se mezcle con el bund. Cubro con papel de aluminio.

El horno ya estará a 170°y con el agua correspondiente para el baño María donde meto el molde y dejo cocer 1,30h.

Dejo enfriar y desmoldo.

Se decora con nata y frutas.



No me ha decepcionado, muy rico y nada empalagoso, ahora bien, debo añadir: el tiempo en el horno es demasiado, y las cantidades para el bund cake, si se quiere que sean proporcionales a las del flan son excesivas, creo que con casi la mitad sería suficiente, porque a mí me habría gustado que, como en la foto del libro, quedaran igualadas las dos texturas, lo que a pesar de no haber puesto toda mi mezcla, no ha ocurrido.



No obstante os animo a probar este pastel imposible, y por qué imposible, sencillamente porque el orden de las masas se intercambian durante la cocción.

!Ah¡ se me olvidaba, este postre es el elegido por Javier Reverte periodista y escritor.

19 de abril de 2015

양념치킨 [yangnyeom chicken] pollo frito condimentado "Korea - Cocinas del mundo"





Mis razones para elegir Korea.

Mi hija está estudiando  en Korea  del Sur,  en Seúl, su capital. Está enamorada de ese país. Por eso viajé a Korea. Conocí Seúl, fascinante ciudad, y Busan, más al sur, con el Mar del Japón bañando sus costas, espectacular.

Me gustó todo, y cuando digo todo es todo lo que me dio tiempo a ver, a comer, a patear, a cansarme, a maldecir de las escaleras del metro en su mayoría no mecánicas, algo que no entiendo viendo la tecnología y adelantos que tienen, en fin, lo perdono…

Sus habitantes son educados, trabajadores, exigentes con ellos mismos, quizás demasiado…  pero cada pueblo es como es. La seguridad que hay, que además se respira, es aplastante, allí no “roba NADIE”, increíble ¿verdad?  Y no es porque les corten las manos como alguien me dijo, ni de lejos, es una cuestión de educación, no forma parte de su cultura, y punto.



Os pongo unas cuantas fotos de cosecha propia y os recomiendo que investiguéis un poco sobre su gastronomía, que disfruté a tope y, de la que quedé enamorada para siempre.









Para compartir he elegido este pollo frito condimentado, me encanta, eso sí, adaptando el picante a nuestro gusto, aunque me gusta que pique no llego al punto de ellos, ni de broma.



Espero que sepáis perdonarme esta licencia lingüística pero… me puede el corazón.

Creo que, si cuento esta receta por partes, será mucho más sencilla. Bueno, realmente es sencilla, pero si os enseño cómo conseguí la primera traducción del original, gracias a la traducción de mi hija cuando su coreano aún era bastante limitado... 

Durante mi viaje a Seúl, donde vive mi niña, no me cansaba de comer este yangnyeom chicken. Daba igual que lo hicieran troceado, pollo entero, que fueran alitas, o muslos, siempre estaba impresionante, eso sí, debías avisar el nivel de picante...

Por eso, da igual qué forma de pollo se elija. Esta vez, he utilizado muslos y contra muslos deshuesados y troceados.

Los trozos de pollo se ponen en un baño de leche un mínimo de dos horas. Éste pasó la noche en la nevera.


Se escurre la leche y se aclara bien con agua. Ya sin la leche, se coloca sobre un paño limpio y se seca. Es el momento de salpimentar. Sal y pimienta, al gusto, pero sin pasarse.


Ahora el primer rebozado:

- 2 huevos
- 75g de harina para tempura
- 100g de almidón (maizena)
- 12g de polvo de curry
- Aceite de girasol (he utilizado girasol y oliva a partes iguales)
- Leche (la justa para aligerar la crema)

Con todos los ingredientes bien mezclados y batidos, para que no queden grumos, comienza lo divertido.


Todo el pollo troceado pasa a su baño de crema.


Con el aceite caliente, voy friendo el pollo en pequeñas cantidades para que se fría bien, que no se cueza para que no pierda el rebozado y quede crujiente.

La parte más sabrosa:

- 20g de pasta picante coreana (imprescindible)
- 35g de Ketchup
- 30ml de miel
- 15ml de vino de arroz (en su defecto, vino blanco)
- 15ml de salsa de soja
- 20g de ajo picado
- La pasta picante de pimiento rojo coreano (gochujang), se puede conseguir en tiendas orientales. Yo la he   visto en las tiendas orientales de Leganitos.

Todos estos ingredientes bien mezclados, menos el ajo.


Ahora pongo al fuego una sartén amplia, cuando está caliente, pongo todo el pollo, el ajo picado y voy dejando que se haga el conjunto, sin dejar de mover.


Estará listo cuando los trozos no se peguen entre ellos.

Y ya está, listo para disfrutar, y mucho más divertido si se come con palillos.

En Corea, no se acompaña con nada especial, no es necesario. En la mesa, siempre hay un cuenco con kimchi, otro con un encurtido de rábano dulce (danmuji), a veces con una especie de croquetas de patata, pero no como las nuestras, no llevan bechamel. Lo siento, no soy capaz de recordar el nombre de estas croquetas de patata.


En fin, que está tan rico que merece la pena disfrutar de su sabor a tope.

En Abril viajamos  
¿a dónde?


15 de abril de 2015

Calamares a la romana "Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca"




Creo haber contado en alguna ocasión mi devoción por los bocatas de calamares, no solo porque me enamoran, también por los recuerdos, vacaciones, lunes con tarde de cine, sesión continua, felicidad total. Mami nos daba, 3,70pts para la entrada más  1,50pts para el bocadillo, que religiosamente mi hermano y yo nos comprábamos antes de entrar al cine en el bar “los calamares”, justo enfrente del cine López de Hoyos, lástima, ya no existe ni el bar ni el cine pero que nos quiten lo visto y comido.

Los de hoy, a la romana, son del libro “las mejores recetas de mi madre” de Joan Roca, y llevan una romana muy diferente a la que yo preparo pero muy rica. Más fácil imposible, vamos a ello.

Ingredientes:


Calamar limpio y cortado en anillas no demasiado gruesas.

Para el rebozado todos los ingredientes en un cuenco, menos el sifón, y mezclo hasta conseguir una pasta semilíquida. El sifón lo añado justo antes de empezar a bañar a los alamares.



Salo un poco las anillas, enharino y a la pasta del rebozado, de aquí directamente a la sartén con abundante aceite a unos 1750, para que los calamares queden bien hechos y dorados.



Dejo que escurran sobre papel de cocina y ya está, listos para zamparte un buen bocata o un buen plato y que cada uno acompañe a su gusto con una rica cerveza, un buen vino, una patatas fritas, mayonesa… en fin, al gusto.


Alfonso, ¡a tu salud! Bien rico este plato.


Al rico calamar con:




8 de abril de 2015

Bocadillos fritos


Deliciosos polos fritos


Polos no son...

No sé muy bien cómo llamar a este plato ¿polo?... Por su forma sin duda, pero recién frito está espectacular lo que hace incompatible su nombre, a no ser que fuera un helado frito, pero no lo es, ni de lejos, y yo quería aprovechar estos moldes de silikomart  para algo salado porque para dulces ya tendré tiempo.

Os voy a contar cómo los he preparado, aunque no voy a poner cantidades. Las he utilizado un poco a bulto y sobre la marcha, nada complicado, tirando un poco de los ingredientes que tengas en casa en ese momento, que entre ellos se lleven bien y listo.


Paso 1:

He utilizado:

Un sofrito oriental con Pak choi, col china, hinojo, calabacín, jengibre, ajo, guindilla verde y roja, pizca de canela y otra de clavo molido. Desde luego, no era éste el final previsto para semejante sofrito, pero cuando tengo fondo de nevera verdulero y no sé muy bien qué hacer antes de que pase al archivo en la “b de basura”... Sofrito y listo.
Queso  HavartiChorizoY por supuesto pan de molde.



Frescas verduras para el relleno

Paso 2:

Con el pan bien aplastado con un rodillo y algo pintado con una pizca del aceite del sofrito, cubro todo el hueco del polo-molde. En el fondo un poco del sofrito, encima un poco de chorizo bien picado, ahora el queso cubriendo todo el chorizo y por encima otro poco del sofrito.


El pan de molde bien estirado

Paso 3:

Recorto un trocito de pan con la forma del hueco y tapo, apretando un poquito para que quede bien amalgamado y listo para guardar en el frigo o en el congelador como yo hice, así me resultaría mucho más sencilla la parte del rebozado.


Ese relleno maravilloso: queso, chorizo...
Añadir leyenda

Paso 4:

Huevo batido y pan rallado, de lo más sencillo. Eso es, desmoldar, pasar por el huevo y baño de pan rallado. Dejar descongelar y listo para su fritura.

Paso 5:

Tan sencillo como aceite, por supuesto de oliva virgen extra, bien caliente pero que no humee, no quiero que se queme,  tan sólo que se dore por fuera y que todo por dentro quede bien jugoso.

Para el resultado... no tengo palabras, rico, crujiente, sabroso, en fin, estupendo para una comida a base de entradas donde los niños disfrutarán de lo lindo.


Un polo bien frito y calentito es lo más

Admite mil rellenos y otras tantas formas de abrigos. Preparé a la vez,  con otro molde, no menos simpático, otros tantos, pero para éstos utilicé masa de empanadillas, la de toda la vida, y para el relleno algo quizás más apetecible para los niños, jamón york, queso y tomate frito. Tan sólo freír y punto.


Hay polos de sabores bien diferentes y también de formas

Una divertida forma de comer, donde las formas entran por los ojos y ya sabemos cuánto influye una buena imagen aunque ésta esté sobre un plato.

Gracias, una vez más,  a silikomart por sus moldes.


Polos no son...



15 de marzo de 2015

Sopa de gyozas "Japón - cocinas del mundo"


Visitar Japón sería fantástico.

De momento, gracias a Mar, tan sólo tengo billete para visitar su gastronomía, para el resto… no pierdo las esperanzas.

Japón es un archipiélago de 6.852 islas, ¡qué barbaridad!, pero yo me conformaría con pisar la isla de  Honshū, donde está la ciudad de Tokio, capital de la nación, es la mayor área metropolitana del mundo, con más de treinta millones de residentes. Una ciudad donde nunca estás solo.

Supe, a la primera, qué “ciudad” quería visitar “Gyoza”. Y éste es el resultado de ese tur, sabroso para mí y virtual para vosotros. Os animo a preparar este doble plato, gyozas fritos y en sopa. Mientras espero a que mi sueño se haga realidad me conformo con esta forma de conocer mundo, que tampoco está nada mal.

No es la primera vez que preparo esta sopa, hace tiempo que mi amiga compañera de trabajo, Esperanza, me dio la receta, receta que tenía de primera mano porque tiene enchufe. Su cuñada es japonesa, pero japonesa de verdad, de las que han nacido y siguen viviendo en Japón.

Los ingredientes para los gyozas no son demasiado raros y es fácil encontrarlos en tiendas de productos orientales.

La masa para los gyozas la venden en paquetitos y vienen congeladas. Para el aceite de sésamo no hace falta comprar un frasco grande ya que hay que utilizar muy poco. La col china se encuentra fácilmente, y ¿quién no tiene salsa de soja en casa?

No es un plato complicado, pero sí entretenido.

Así que vamos con los ingredientes para los gyozas:

- ¼ col china Picada
- 300 g de carne picada
- 1 cebolleta
- Sal
- Una cuchara de aceite de sésamo para freírlas
- Masa gyoza
- Una cuchara de salsa de soja y vinagre de arroz para la salsa

Con estas cantidades rellené 2 paquetes de masa, y tuve que congelar la mitad porque, aunque no lo recuerdo muy bien, deben venir unas 24 por paquete.


Picar la cebolleta muy menudita, la col también muy fina, yo le retiré un trozo de parte blanca. Añadir la carne picada y salar.


Sobre una tabla puse las obleas de gyoza y con una cucharita fui rellenando la mitad de la masa, como si fueran unas empanadillas. Se mojan los bordes con un poquito de agua, se pliegan y se aprietan un poco para que queden bien selladas y no se abran al freír.

























En una sartén caliente se añade el aceite de sésamo, poco, se van friendo "los gyozas", y los vamos reservando.


Hasta aquí es una forma de tomarlas, mojándolas en una salsa que ellos hacen simplemente mezclando salsa de soja y unas gotas de vinagre de arroz, eso sí, hay que comerlas con palillos, por lo menos intentarlo.





Ahora viene lo más divertido, comerlos en sopa.

Ingredientes para la sopa

 - Pimienta negra
- 2 pastillas de caldo de pollo o ternera (yo he utilizado caldo de carne del que suelo tener       para sopitas)
- 4 cucharas de salsa de soja
- El resto de la col china

Poner a hervir el caldo, añadirle la salsa de soja y la pimienta. Cuando empiece a hervir añadir la col picada, cocer hasta que esté blanda. Añadir los gyozas, 2 ó 3 por persona, dejar que se empapen bien y entonces empezarán a flotar, dejarlos un minuto más en el fuego y retirar.

Servir en cuencos japoneses e intentar comerlos también con palillos. Se puede y es otra forma de pasar un rato entretenido y complicado, muy complicado, por lo menos para mí, pero lo conseguí y me encantó.


He separado la mitad de la sopa antes de añadir los gyozas para hacer otra sopa con fideos de arroz.

Merece la pena probar este tipo de sopas, y si no queréis utilizar los gyozas, es tan fácil como añadir pasta europea, o simplemente fideos nacionales de los gordos. Es una sopa deliciosa, y si te gusta la cocina japonesa repetirás.

Me toca elegir país que empiece con “K” y ya he elegido, lo siento, me he tomado la licencia de utilizar el inglés, yo… que no sé más allá del “yesterday…” y soy anti anglicismos, pero no puedo resistirme…  Korea, 19 de Abril, nuestro próximo viaje a una cocina fascinante.  

Os contaré mi porqué particular, al inicio del viaje. Mientras, hacer la reserva y animaros a mandar vuestras recetas de este país lleno de sorpresas y de rica gastronomía.


Os recuerdo las culpables de estas cocinas del mundo:





1 de marzo de 2015

Huevos Croque Madame




Hoy es domingo y he cocinado dos platos para compartir, pero sólo os contaré uno de ellos, el otro en unos días. 

Para los dos, he tirado de un libro, en este caso, "Las recetas de sor Lucía Caram" de la Editorial Planeta. Un libro lleno de recetas de las que yo llamo de andar por casa, y no lo digo a modo peyorativo,  para nada. Esas recetas, como las que hacía mi Mami,  no sólo son las que más me gustan, son sin duda con las que más disfruto, porque no hay nada que me guste más que la cocina casera, la de los sabores de siempre, la que de verdad me trasporta a momentos felices donde  mandan los aromas que me llenan de recuerdos.


Hace unos días estuve en la presentación del libro, que se celebró en la escuela de cocina Cayena. Allí probamos las empanadillas tucumanas, una de las recetas que venía en la nota de prensa y que sor Lucía preparó en presencia de todos los asistentes al evento y que después pudimos degustar, deliciosas, y no es peloteo, es que realmente estaban deliciosas. Deben quedar súper jugosas, para lo que es fundamental el modo de preparar la carne del relleno. Sólo así, se entiende el simpático comentario sobre cómo se debe comer las empanadas “con las piernas abiertas e inclinados para que el jugo caiga y no te manches” ¡Genial!

Tan sólo una crítica, bueno dos, y ésta es la primera: las preguntas. Sí, las preguntas que los medios asistentes a la presentación hicieron a Sor Lucía, demasiado políticas, a las que contestaba, no sé si encantada, pero contestaba, a todas, lo que no sé es si eran a gusto de todos, pero eso es otra historia.


La segunda, ¡santo cielo! Imposible acceder a ella, ni siquiera para hacerte una foto. Bueno, me queda el libro, muchas recetas por hacer y el buen rato que pasé en buena compañía.

Al tajo, vamos con los ingredientes:

- 4 rebanadas de pan de mole
- 4 lonchas de jamón de york
- 4 yemas de huevo
- 4 lonchas de queso
- Champiñones
- Mantequilla
- Queso rallado 
- Y  mostaza para la bechamel


La elaboración francamente sencilla.

Lo primero que hice fue preparar los champiñones, la receta dice que hay que saltearlos con sal y pimienta, yo lo hice preparando un pequeño sofrito con un poco de cebolla, ajo y un trocito de pimiento verde, luego añadí los champiñones laminados. Reservo.

Antes de estirar el pan dejé preparados el resto de los ingredientes, algo tan simple como trocear el York (yo utilicé mortadela de Bolonia), el queso, la bechamel, el queso rallado y por supuesto los champiñones. 

Estiro el pan con un rodillo como si fuera una venganza, hasta que ya no da más de sí. Corto una pizca los bordes y también unos cortes en cada arista como si fuera a formar un molinillo de papel. Esto facilita la colocación en los moldes que he utilizado, por cierto, especiales para hacer mojicones y que previamente he pintado con mantequilla fundida, al igual que las rebanadas de pan.





Toca rellenar los moldes. En el fondo, la mortadela, encima el queso, los champiñones y la yema. Por encima la bechamel que he preparado al estilo tradicional, mantequilla, harina, leche, sal y un poco de nuez moscada. Al final he añadido una cucharada de mostaza. Esto no me lo he inventado yo, es lo que dice la receta.


Bien, con esta bechamel, y con cuidado, cubrimos la superficie del molde intentando no romper la yema, por último, otro poco de queso rallado por encima.

Sólo falta cocer a 200° durante 15 min aproximadamente, eso depende del horno de cada uno, porque en el mío no ha necesitado tanto y ha bastado con 185°.



Una entrada estupenda, sencilla, delicada y con una presentación de lo más agradecida.

En unos días… la segunda.  Sólo me queda dar las gracias, tanto a la Editorial Planeta como a Canal Cocina y a mi amiga Concha por la invitación.