Mis razones para elegir Korea.
Mi hija está estudiando en Korea del Sur,
en Seúl, su capital. Está enamorada de ese país. Por eso viajé a Korea.
Conocí Seúl, fascinante ciudad, y Busan, más al sur, con el Mar del Japón
bañando sus costas, espectacular.
Me gustó todo, y cuando digo todo
es todo lo que me dio tiempo a ver, a comer, a patear, a cansarme, a maldecir
de las escaleras del metro en su mayoría no mecánicas, algo que no entiendo
viendo la tecnología y adelantos que tienen, en fin, lo perdono…
Sus habitantes son educados,
trabajadores, exigentes con ellos mismos, quizás demasiado… pero cada pueblo es como es. La seguridad que
hay, que además se respira, es aplastante, allí no “roba NADIE”, increíble ¿verdad? Y no es porque les corten las manos como alguien
me dijo, ni de lejos, es una cuestión de educación, no forma parte de su
cultura, y punto.
Os pongo unas cuantas fotos de
cosecha propia y os recomiendo que investiguéis un poco sobre su gastronomía,
que disfruté a tope y, de la que quedé enamorada para siempre.
Para compartir he elegido este
pollo frito condimentado, me encanta, eso sí, adaptando el picante a nuestro gusto, aunque
me gusta que pique no llego al punto de ellos, ni de broma.
Espero que sepáis perdonarme esta
licencia lingüística pero… me puede el corazón.
Creo
que, si cuento esta receta por partes, será mucho más sencilla. Bueno, realmente
es sencilla, pero si os enseño cómo conseguí la primera traducción del
original, gracias a la traducción de mi hija cuando su coreano aún era bastante
limitado...
Durante
mi viaje a Seúl, donde vive mi niña, no me cansaba de comer este yangnyeom chicken. Daba
igual que lo hicieran troceado, pollo entero, que fueran alitas, o muslos,
siempre estaba impresionante, eso sí, debías avisar el nivel de picante...
Por
eso, da igual qué forma de pollo se elija. Esta vez, he utilizado muslos y
contra muslos deshuesados y troceados.
Los
trozos de pollo se ponen en un baño de leche un mínimo de dos horas. Éste pasó
la noche en la nevera.
Se
escurre la leche y se aclara bien con agua. Ya sin la leche, se coloca sobre un
paño limpio y se seca. Es el momento de salpimentar. Sal y pimienta, al gusto,
pero sin pasarse.
Ahora
el primer rebozado:
- 2
huevos
- 75g
de harina para tempura
- 100g
de almidón (maizena)
- 12g
de polvo de curry
- Aceite
de girasol (he utilizado girasol y oliva a partes iguales)
- Leche
(la justa para aligerar la crema)
Con
todos los ingredientes bien mezclados y batidos, para que no queden grumos, comienza
lo divertido.
Todo
el pollo troceado pasa a su baño de crema.
Con
el aceite caliente, voy friendo el pollo en pequeñas cantidades para que se
fría bien, que no se cueza para que no pierda el rebozado y quede crujiente.
La parte más sabrosa:
- 20g
de pasta picante coreana (imprescindible)
- 35g
de Ketchup
- 30ml
de miel
- 15ml
de vino de arroz (en su defecto, vino blanco)
- 15ml
de salsa de soja
- 20g
de ajo picado
- La
pasta picante de pimiento rojo coreano (gochujang), se puede conseguir en tiendas orientales. Yo la he visto
en las tiendas orientales de Leganitos.
Todos
estos ingredientes bien mezclados, menos el ajo.
Ahora
pongo al fuego una sartén amplia, cuando está caliente, pongo todo el pollo, el
ajo picado y voy dejando que se haga el conjunto, sin dejar de mover.
Estará
listo cuando los trozos no se peguen entre ellos.
Y
ya está, listo para disfrutar, y mucho más divertido si se come con palillos.
En
Corea, no se acompaña con nada especial, no es necesario. En la mesa, siempre
hay un cuenco con kimchi, otro con un encurtido de rábano dulce (danmuji), a veces con una especie de
croquetas de patata, pero no como las nuestras, no llevan bechamel. Lo siento,
no soy capaz de recordar el nombre de estas croquetas de patata.
En fin, que está tan rico que merece la pena
disfrutar de su sabor a tope.
Ahora a ponerme morada con vuestras crónicas de viaje y, sin duda, saber que país ha elegido mi muy querida amiga Teresa en su casa tere. Nos vemos pronto, buen viaje.
En Abril viajamos
¿a dónde?