19 de abril de 2009

Patatas fritas con vieiras

un detalle

Fin de semana de los que no cunden en la cocina, quiero decir en la mía. Ayer no cené en casa y hoy, domingo, también he comido fuera de ella, ¿y esto que significa?, sencillamente que no he cocinado nada de nada para compartir.

Por suerte guardo alguna cosilla para ir tirando, pero solo cuando puede merecer la pena, aunque roce la sencillez, como esta tapa.

En esta ocasión las vieiras eran tan buenas que no quería que se perdieran dentro de ninguna salsa o relleno, pero tenían que dar para que pudiéramos probarlas todos los que estábamos en la mesa. Éramos siete y estas tenían que ser simplemente una picadita más, cumplieron su función y fueron bien recibidas.

Ingredientes:

- En este caso 6 vieiras
- 4 cebolletas
- 2 puerros
- Un par de ramitas de perejil
- Una cucharada hermosa de manteca de cerdo y un poco de aceite
- Un vasito, de los de vino, de Pedro Ximénez
- Patatas

Las vieiras no necesitaron ninguna limpieza, ya vienen como la de la foto, venían con su DNI incorporado, origen Galicia.

la vieira

Las cebolletas y los puerros, todo muy picadito, dejé que se confitaran en el aceite con la manteca de cerdo a fuego lentísimo. Escurrí bastante y añadí el perejil picado y el Pedro Ximénez dejando que éste se evaporara lo justo.

manteca para la cebolleta

Frío las patatas en el mismo aceite, primero a fuego lento, cansino diría yo, dándoles al final un empujón de fuego fuerte, de este modo quedan morenitas y crujientes por fuera pero absolutamente cremosas por dentro. Las vieiras, cortadas en dos, simplemente salteadas con un poco del mismo aceite.

Cubrí el fondo de la fuente con las patatas, por encima la cebolla, y las vieiras dueñas de todo el campo.

el emplatado

Las humildes patatas y la llorona cebolleta se conviertieron en digna compañía de las nobles vieiras.

12 de abril de 2009

Empanada y Semana Santa

detalle


No es que estas fechas me recuerden a mi padre, pero sí es verdad que en Semana Santa siempre me acuerdo de él. Era un amante incondicional de las tradiciones y, como no, de las procesiones.

Las de Madrid creo que las he visto casi todas, por eso cuando hace unos días Paqui me preguntó si íbamos a alguna, mi respuesta fue un NO rotundo, lo siento, pero esa necesidad la tengo completamente cubierta desde hace años.

Moncho y yo siempre teníamos primera línea en las procesiones, a las que teníamos que ir porque había que ir. Siempre llegábamos a tiempo, papá era puntual para todo, de ahí que las primeras filas no me gusten nada porque por aquel entonces me acercaban más a aquellas imágenes que me producían un miedo incontrolado, era todo tan oscuro, o a mi al menos me lo parecía, y se hacía tan pronto de noche que estaba deseando que aquello terminara antes de haber empezado.

Por supuesto en casa se seguían todas las tradiciones de estos días, la vigilia, que en esta casa se respetaba desde el primer viernes de cuaresma, y donde mami se lucía con sus platos de bacalao, los escabeches de besugo (entonces estaba tirado de precio) las patatas con calamares y por supuesto, las torrijas.

No tengo nada especial preparado, en estos cuatro días he vagueado lo que no está en los escritos, por eso me parece perfecto para contaros un poco esta rica empanada de la que no hay más fotos que las de unos trocitos, pero os cuento el relleno que es lo que interesa.

Ingredientes:

- Masa, yo he utilizado la mía
- ¼ de pimiento rojo
- Atún en escabeche
- ½ barrita de mi cuit
- 3 cucharadas de mermelada de naranja
- Huevo batido

Es fácil y rápida, empecé a prepararla como a las 13,00 h y a las 15.00 h nos la estábamos comiendo, lo que hizo que sobrara bastante carne del plato principal, aunque eso no fue un gran problema ya que Raúl se llevó todas las carrilleras que sobraron, incluida la “mermelada” de calabaza que las acompañaba.

Primero hice la masa. En un bol puse el atún en escabeche (que había descongelado para otro menester y que no pude hacer por causas ajenas a mi voluntad y que os contaré otro día), añadí el cuarto de pimiento rojo frito (también descongelado para hacer compañía al atún). Lo que menos me apetecía era preparar un sofrito para ayudar a los dos ingredientes a ser resultones, no se me ocurría nada rápido así que fui otra vez al congelador, donde media barrita de micuit me proporcionó el tercer ingrediente. A golpe de cuchillo lo troceo como puedo y lo añado al bol, mezclo y pruebo, pero le sigue faltando algo. Tal y como va la historia no tiene mucha gracia, así que voy otra vez a la nevera donde un bote de mermelada de naranja (caserita de naranja valenciana) me mira y me dice ¿Yo? Y ¡Hala! Tres cucharadas que mezclo, relleno la empanada, la pinto con huevo batido y a cocer al horno, ni siquiera un pobre adorno sobre su superficie. Que puede ocurrir ahora ¿Qué sea incomible?


emplatado


Y resultó comible, deliciosa, ni dulce ni salada, pero más salada que dulce, suave y cremoso el relleno, donde los trozos de mi cuit podían saborearse.

5 de abril de 2009

Salmón con mango y aguacate

un detalle

El día de San José tenía invitados y no me apetecía demasiado hacer mucha comida, o mejor dicho, hacer un plato principal, por lo que decidí preparar varias entradas o aperitivos. Algo más de un par quedaron de lo más sabrosas y hoy os presento una de ellas.

Es sencillísima, pero como hoy también he tenido invitados y no tengo es demasiado tiempo para decidir que os cuento, voy a tirar de archivo.

Por cierto, hoy he preparado una empanada de esas que ni por asomo piensas que puede quedar tan rica, pero el resultado ha sido increíble, ya sé que está feo que me tire flores a mi misma, pero ni por un momento pensé que el resultado fuera el que ha sido. No tengo fotos del proceso y seguro que si intento repetirla no saldrá igual por lo que puede que haga una foto de lo que ha quedado, os cuente el relleno y si alguno quiere probar…

Pero a lo que ibamos, este bocadito de hoy es una mezcla de sabores muy refrescantes que, a mi modo de ver, combinan perfectamente.

Los ingredientes:

- 1 mango madurito
- Salmón ahumado
- 1 aguacate

Para el relleno:

- 1 huevo duro
- 3 guindillas verdes (piparras)
- 8 aceitunas
- Un trocito de mango
- Y una cucharita de mayonesa.

Con todo esto muy picadito dejo preparada una especie de ensaladilla que reservo hasta el momento del montaje final.

La vinagreta:

- El zumo de una naranja
- 1 cucharita de mermelada de naranja
- 1 cucharita de miel
- 1 cucharita de mostaza
- Aceite y vinagre


Todo esto bien mezclado lo reservo también.

El aguacate lo machaco bien con un tenedor, le añado sal y una cucharita de mayonesa. El mango, después de pelado lo corto en láminas bastante finas, y poco antes de servir termino de prepararlos, de este modo la fruta no se quedará recocida ni el salmón blando.

el relleno

Sobre una mitad de cada lámina de mango puse una cucharita de la ensaladilla, otra cucharita de la pasta de aguacate, cubrí con la otra mitad del mango, encima un trozo del salmón ahumado y una pizca de mayonesa.

el montaje

Antes de llevarlo a la mesa lo rocié con un poco de la vinagreta y listo, más sencillo imposible.

el emplatado

¿Quizás demasiado sencillo?

22 de marzo de 2009

Ñoquis con cigalas

un detalle

Hace un par de viernes estuve cenando con un grupo de amigas, Olga, Marta, Pepa, Yola, Julia y Estefanía (también estaban la hermana de Marta y una amiga de esta), nos fuimos a un restaurante italiano bastante conocido en el Paseo de la Castellana.

Como otras veces, lo pasamos estupendamente, demasiado humo para mi gusto pero era bastante lógico ya que estábamos en zona de fumadores, aunque yo no lo sea.

Yo pedí una pizza calzone, la más sencilla, con jamón y queso, la sorpresa fue que tenía tanto huevo duro que no fui capaz de comer ni la mitad, y a pesar de retirar todo el huevo duro que llevaba dentro no terminó de convencerme. Creo que pensaba que iba a ser como aquella maravilla de calzone que comí en Roma y que aún recuerdo como algo delicioso, donde el queso se fundía en un abrazo con el jamón, se notaba que eran íntimos, era la pareja perfecta, o a mi me lo parecía. Debo añadir que Rosa pidió la pizza de la casa, gran error, tenía tantos ingredientes diferentes que no sabía a nada, o mejor dicho, los sabores eran tan fuertes e intensos que ni probando todas un trocito conseguimos que quedara el plato vacío.

Estefanía y Julia pidieron ñoquis con diferentes salsas, una ración muy generosa. Puede que esté mal acostumbrada en cuestión de gustos y sabores, pero los encontré, como diría yo… ¿Chiclósos? Lástima, porque me encantan, y como hace mucho tiempo que no los preparaba hoy les visto con ropa de domingo. Todo esto que escribo es una opinión muy personal, y como a la mayoría si les gustó lo que comieron, no diré el nombre del restaurante.

Teniendo en cuenta que hay más de un blog maravilloso de cocina italiana quizás sea un poco atrevido por mi parte daros los ingredientes para hacer la pasta de los ñoquis que si bien es cierto, tomé prestada la que dio José Andrés hace tiempo en su programa de TVE. Me gustó y me pareció sencilla por lo que no he cambiado el modo de prepararlos, la única diferencia es que yo cuezo las patatas en un caldo donde previamente he cocido antes algunas verduras.

Ingredientes para los ñoquis:

- 500 g de patata cocida
- 100 g de harina
- 1 yema de huevo
- Sal y un chorrito de aceite de oliva.

Cocidas las patas y pasadas por el pasapurés le añado la yema de huevo y mezclo bien, añado la harina más la pizca de sal y el chorrito de aceite. Trabajo bien hasta que no se pegue a las manos y añado más harina si es necesario, todo dependerá del tipo de patata. Con la masa fría hago churros largos, voy cortando en trocitos como de unos tres centímetros y los paso por mí tablita giradora (rigagnocchi es lo que pone detrás de ella) para darles su forma tan característica y los reservo. En abundante agua hirviendo cuezo los ñoquis y los reservo, fuera del agua, se entiende. Antes de tener este rústico aparatito (que alguien me envió amablemente y a quien estoy muy agradecida) hacía las rayitas con un tenedor, eso sí, con mucha paciencia.
los ñoquis

Ingredientes para la salsa:

- 3 cebolletas
- 2 puerros, la parte blanca
- Caldo de pescado o agua
- 1 cucharada generosa de chutney (optativo)
- La carne de las patas de 5 cigalas
- Aceite para el sofrito y sal

Lo rico de este plato es, sin duda alguna, la salsa, da igual que sean cigalas, langostino o gambas, porque lo rico rico, son los ñoquis dentro de ella.

ingredientes para la salsa carne de las patas

Sobre la cebolla y los puerros bien pochados he añadido los interiores de las cabezas de las cigalas a las que con mucho mimo he aplastado insistentemente. Aproveché un caldo de pescado que tenía en el congelador, añadí sal y lo dejé cocer todo junto. Sobre la marcha se me ha ocurrido añadir el chutney mientras pensaba ¿Y si lo desgracio? Demasiado tarde, ya estaba dentro de la salsa que dejé cocer unos diez minuto. Trituré todo, lo pasé por un colador muy fino y lo reservé.

sofreir los ñoquis

En una sartén con un poco de mantequilla salteo los ñoquis con cuidado y poco tiempo, lo justo para que recuperen el calor. Mientras voy preparando las cigalas que, una vez abiertas a la mitad, se pasan por la sartén con un poco de aceite y un poco de sal, no quiero que sepan a otra cosa que no sea su propio sabor, la salsa pone el resto.

emplatado

En el fondo del plato pongo la salsa bien caliente como si se tratara de una sopa, los ñoquis dentro y las cigalas haciéndoles pasillo. Espero que os guste.

Como salen bastantes ñoquis he congelado casi la mitad para otro día, eso sí, antes de cocerlos y en plano para que no se apelmacen. Cuando ya están bien congelados los paso a una bolsa.

8 de marzo de 2009

Pan de molde con higos

un detalle

Ya os he contado en más de una ocasión que hago pan todas las semanas y que soy adicta a las migas esponjosas cubiertas de crujiente corteza.

Este de hoy es una adaptación del pan de molde de Su, lo he preparado a mi manera, algo irreverente la verdad. No soy demasiado purista ni en cantidades ni en ingredientes, eso se lo debo a Juan, ya que él nos enseñó en su curso que no hay porqué seguir normas estrictas para obtener un buen pan, y yo he comprobado que tiene razón que consiste en conseguir tus propias medidas e ir variando y añadiendo ingredientes según tus gustos.

Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que las normas estén para incumplirlas ya que, sin duda alguna, los panes hechos con escuadra y cartabón estarán mucho más buenos, algunos incluso espectaculares, pero me encanta hacer pruebas, aunque no se descubra nada nuevo, para poder comprobar como puede cambiar el sabor y la textura de un pan según alimentes su masa.

Hace días preparé una compota de higos secos con vino tinto y azúcar, parte de ellos seguían guardados en la nevera y se me ociurrió que podía triturar unos cuantos y añadirlos a la masa de este pan. Hace tiempo que no se me ocurría nada mejor para enriquecer una masa, en este caso para un pan de molde.

Mis ingredientes:

- Unos 500 g de harina de fuerza
- 30 g de levadura fresca
- 1 cucharita de sal
- 1 cucharada de azúcar
- 25 g de mantequilla blanda
- 270 ml de leche
- La ralladura de un limón y la de una naranja

una parte de los ingredientes

Lo primero que hice fue triturar los higos con mi turbo chef. Añadí al vaso batidor la mantequilla blanda, las ralladuras, la leche templada con la levadura disuelta y una pequeña parte de la harina. Dejé que se mezclara todo durante un minuto.

la casi masa

La mezcla, bastante pegajosa, la puse sobre la mesa para seguir amasando a mano y terminar de añadir el resto de la harina donde había añadido la sal. Después de amasar un buen rato la dejé tranquila en un recipiente amplio tapada con un paño húmedo y esperé a que doblara su volumen.

la masa sin fermentar la masa fermentada

Y vaya si dobló, la volví a amasar dándole antes unos buenos golpes, consejo de Juan, y otra vez a fermentar al arrullo de los moldes.

en el molde ganándo espacio al molde

En el horno, con fuego por arriba y por abajo y a unos 180º, metí los dos moldes, uno con su tapa, que deja un pan completamente cuadrado, y el otro tal cual, marcando sus altas curvas, aunque pasado un rato tuve que taparlo un poco con papel de aluminio para que no se socarraran demasiado antes de poder lucirlas.

los desmoldados el emplatado

En sándwiches está buenísimo, pero tostado con mantequilla, o aceite y su mermelada correspondiente es, para mí, un desayuno de lujo.

8 de febrero de 2009

Patatas rellenas de setas y foie mi cuit

un detalle


El sábado venían a cenar Santos y Arno, y lo único qué tenía claro de la cena era el postre, pero lo que no tenía previsto era el desastre que iba a ocurrir en el momento del desmoldado ¡Dios! No me lo podía creer, o mejor dicho, no quería admitir lo evidente, me había quedado sin postre, aquello era prácticamente irrecuperable.

Ya os terminaré de contar esta aventura que tuvo dos finales, el primero el desastre, el segundo “el desastre reaprovechado”.

Por lo menos, el plato principal de la cena quedo genial, a lo mejor estoy exagerando pero nos encantó la mezcla de los ingredientes.

Es una de esas recetas que tengo recortada de una revista y pegada en uno de mis cuadernos de notas, diría con gusto el nombre de la revista pero no lo recuerdo. En mi vicio de repasar notas, cuadernos y libros, y además leer, que no solo ojear, me di cuenta de porqué la había recortado y conservado, era francamente apetecible y como resultó que tenía todos los ingredientes necesarios resultó muy sencillo empezar a preparar la cena del sábado.

Voy a poner los ingredientes tal cual vienen en la revista, pero yo lo hice un poco a mi aire en cuanto a cantidades, los ingredientes sí son los requeridos. Me gustaría deciros la marca de los boletus que utilicé, no suelo dar marcas, no me gusta, pero es que estos son deliciosos, vienen confitados y envasados al vació y luego metidos en una cajita de cartón, soy incapaz de recordar el nombre, si os sirve de ayuda diré que son de Soria. No vienen muchos, pero para este plato son suficientes.

Los ingredientes:

- 4 patatas grandes (yo utilicé 6 normales)
- 200 g de foie mi cuit
- 200 gramos de ceps (yo utilicé los boletus)
- 4 cucharadas de nata para cocinar
- 50 ml de vino de oporto
- 1 puerro
- 1 chalota
- sal y pimienta
- aceite de oliva

los ingredientes

Lo primero fue lavar las patatas y asarlas. Cuando estuvieron bien asadas, y con mucho cuidado para no romperlas, con ayuda de una cucharilla las vacié y reservé la pulpa de la patata. Decidí quitarles la piel.

el sofrito con los boletus

Con el puerro y la chalota preparé un sofrito al que añadí los boletus cortados en finas láminas, como ya vienen confitados no dejé que siguieran haciéndose por lo que añadí el vino y la nata y deje hervir unos minutos.

añadir el micuit y la patata

De la barra del micuit corté unas rodajas para poner encima de cada patata, el resto picado lo añadí a la sartén, también la pulpa de la patata reservada y picadita, no aplastada. No hace falta que cueza, simplemente mezclar bien y rellenar las patatas.

rellenar la patata


Encima de cada una puse la rodajita del micuit reservado, un hilo del aceite de los boletus y al horno, lo justo para que se caliente la patata, como mucho que se gratine un poco.



el emplatado

Lo serví con una ensalada aliñada con una vinagreta de zumo de naranja, miel y manzana grand smith, por supuesto aceite de oliva y un puntito de vinagre, aunque en la foto no se vea.

Esta sería una perfecta patata de fiesta, queda deliciosa.

1 de febrero de 2009

Crepes de bacalao con gambas

creps

El viernes vinieron a cenar a casa mi sobrina Marta y su marido Dani con los niños, Daniel y Sofía. No sabía que estaban en Madrid, así que cuando me llamó Marta por teléfono para preguntarme se les invitada a cenar os podéis imaginar mi sorpresa y mi alegría.

Lo de menos fue la cena, tomamos unas picaditas como dicen por Alzira , lo mejor, ver a los niños, bueno, a los padres también, no quiero que se enfaden, pero de momento son los únicos niños que hay en la familia y hay que disfrutarlos.

La pequeñina, Sofía, está preciosa y es tan buena que asusta, no hizo ni un puchero en toda la tarde, solo cuando empezó a sentir su estomaguito algo vacío, lo que es completamente normal.

Pero lo mejor fue Daniel, como siempre, de momento, que aunque llegó dormido tuvo un despertar algo tormentoso. Antes me contaba Marta, mientras estábamos en la cocina que últimamente a Daniel le había dado por decir que de mayor quería ser cocinero, de aviones, añadía él después. Algo confusa esa profesión, “cocinero de aviones”.

Mientras hablábamos de un disfraz de cocinero recordé que por algún lugar de la casa había un gorro de cocinero que me habían regalado en un restaurante, “El Charolés” en El Escorial, por cierto, es fantástico su cocido (y todo lo demás), pero a lo que iba que me despisto, me puse a buscarlo y como siempre que buscas algo, no aparecía, pero como no estaba dispuesta a perderme la cara del niño al ver el gorro seguí buscando y ¡apareció!

Merecía la pena la búsqueda, hacía tiempo que no disfrutaba tanto viendo al niño gozando tanto con algo que no fuera un juguete, después le puse un delantal azulito de publicidad, un trapo colgando, una cuchara y un cuenco, de plástico, se le veía tan feliz que los demás disfrutábamos casi más que él. Pero faltaba encontrar un guante, también guardado en algún cajón, y su cara cuando por fin apareció el dichoso guante... inenarrable. Hay que decir que se llevó y cargó el mismo en una bolsa todos los “artículos”. Tarde para no olvidar.

Toca cambiar el chip familiar por el de la cocina y empezar a contaros esta receta, crepes rellenas con bacalao ahumado y gambas. Supongo que cada uno tiene su receta particular para hacer las crepes, yo casi siempre hago la de la tía de Paqui, pero esta vez he cambiado y he preparado otra, no hay mucha diferencia, casi diría que la única diferencia de las crepes es la finura que se consiga al freírlas.

Los ingredientes para las crepes:

- 100 g de harina
- 2 huevos enteros
- ¼ l de leche
- Una pizca de sal
- 50 g de mantequilla derretida


ingredientes para los crepes la masa de los crepes

Mezclo bien todos los ingrediente, menos la mantequilla líquida (pero no caliente) que la añado al final, y dejo reposar un rato antes de freírlas.

los crepes

Unto con mantequilla una sartén y voy friendo las crepes que reservo unas encima de otras separadas por un trozo de papel de aluminio para que no se peguen entre ellas y las reservo.

Los demás ingredientes:

- 4 puerros
- 1 pimiento verde
- Unas lonchas de bacalao ahumado
- Unos 100 g de gambas ya peladas (o congeladas)
- 1 manzana reineta
- 2 cucharadas de chutney de higos (opcional)
- Chorrito de nata líquida

el bacalao ahumado y las gambas

Sofrío los pimientos con un poco de aceite y un poco de manteca del lomo de orza. Pico el bacalao y las gambas y las añado al sofrito, sobre la marcha decido añadir a esta mezcla (por eso no salen en la foto) una manzana reineta muy picadita y un par de cucharadas de chutney de higos, añado la nata líquida y mezclo todo muy bien, sin dejar que se cocine demasiado ya que tiene que pasar por el horno para terminar la cocción.

el sofrito para el relleno mezclar todo

Relleno las crepes y las voy poniendo en una fuente de horno bien untada, casi empachada, con mantequilla. Las cubro con una capa de bechamel, queso rallado, un poco de tomate frito, unos trozos de mantequilla y al horno, 180º aproximadamente, fuego por arriba y por abajo, el tiempo como siempre dependerá de cada horno, pero debe cocer unos minutos y quedar doraditos por encima.

rellenar los crepes cubrir con bechamel

Se puede hacer sin el chutney, pero la manzana le aporta una suavidad que los hace deliciosos. Espero que os gusten.

emplatado

No me he podido resistir a poner sobre la harina mi tapón irlandés, uno de los que trajo Verónica, el de la olla de la fortuna ¿Será un presagio?