Quiero empezar agradeciendo a Nati (amiga de mi hermana Tere) y, sobre todo, a su hermana Pilar esta receta ¡Son fantásticos!
Dejando claro la procedencia de estos sequillos y después de mucho buscar por “la internés” para localizar el origen o lugar de nacimiento de estos dulces, admito estar más confundida que al principio.
Hay quien asegura que es un dulce típico de Jumilla, pero claro, los de León son los mejores, eso sí, no podemos olvidar la variedad andaluza que se hace con miel y almendra, también La Mancha tiene los suyos…
En fin, no he conseguido aclarar mi duda, porque estos de hoy los he traído desde Alzira, aunque son típicos de Alborea, Albacete.
¿Cuál es la cuna del sequillo? Yo no lo sé, pero sí que me he molestado en buscar la similitud entre sus ingredientes, y las hay siempre y en todos los consultados, harina, aceite, azúcar y aguardiente (o cazalla, según la zona).
Pero estos, aunque manchegos, hablan valenciano, tienen algo diferente a todos los leídos, que tampoco serán todos los que existan en el mundo mundial, pero suficientes como para hacer una comparación.
Humildes ingredientes:
- 1 k de harina
- ½ l de aceite (2 vasos de ¼)
- ¼ l de aguardiente (1 vasos de ¼)
- 7 c/s de azúcar
- Más el azúcar para envolverlos
Dejando claro la procedencia de estos sequillos y después de mucho buscar por “la internés” para localizar el origen o lugar de nacimiento de estos dulces, admito estar más confundida que al principio.
Hay quien asegura que es un dulce típico de Jumilla, pero claro, los de León son los mejores, eso sí, no podemos olvidar la variedad andaluza que se hace con miel y almendra, también La Mancha tiene los suyos…
En fin, no he conseguido aclarar mi duda, porque estos de hoy los he traído desde Alzira, aunque son típicos de Alborea, Albacete.
¿Cuál es la cuna del sequillo? Yo no lo sé, pero sí que me he molestado en buscar la similitud entre sus ingredientes, y las hay siempre y en todos los consultados, harina, aceite, azúcar y aguardiente (o cazalla, según la zona).
Pero estos, aunque manchegos, hablan valenciano, tienen algo diferente a todos los leídos, que tampoco serán todos los que existan en el mundo mundial, pero suficientes como para hacer una comparación.
Humildes ingredientes:
- 1 k de harina
- ½ l de aceite (2 vasos de ¼)
- ¼ l de aguardiente (1 vasos de ¼)
- 7 c/s de azúcar
- Más el azúcar para envolverlos
En un recipiente amplio y resistente al calor, pongo los dos ingredientes secos, la harina y el azúcar, y remuevo hasta que estén bien mezclados.
El aceite lo pongo en un cazo al fuego hasta que esté muy caliente, pero muy caliente, ojo, que no se queme, y lo echo sobre la mezcla anterior. Así se carameliza el azúcar que está mezclada con la harina.
La negrita en el párrafo anterior indica donde está la gran diferencia sobre todos los leídos, vistos y comparados, la importancia de "la calentura" del aceite.
La negrita en el párrafo anterior indica donde está la gran diferencia sobre todos los leídos, vistos y comparados, la importancia de "la calentura" del aceite.
Cuando estos tres elementos están bien incorporados, añado el aguardiente y sigo trabajando todo hasta que esté con una consistencia adecuada para formar las bolitas. Con las bolitas de masa se hacen, o mejor dicho, se estiran un poco y se les da forma de rosquilla.
Las voy poniendo en una placa de horno donde se cuecen a 170º.
Recién sacados del horno se pasan por azúcar blanquilla o glasé, y eso es todo, alucinantes estos dulces, con una textura tan especial como sorprendente.
Nati y Pilar, no he probado todos los sequillos de ese mundo mundial por donde estuve investigando, pero estos, en mi mundo, son los mejores.
¡Gracias! A las dos y a Tere por facilitarme esta receta.
¡Gracias! A las dos y a Tere por facilitarme esta receta.








