26 de junio de 2011

Marmolado amargaritado

Bizcocho marmolado con trufas

Me apasiona la repostería pero reconozco que mis limitaciones, aunque pongo voluntad, son muchas. Precisamente por esas limitaciones mis dulces suelen ser de andar por casa, aunque a pesar de todo, los lunes, una parte de ellos, salgan de casa para compartir desayuno con mis amigos-compañeros, para ser más exactos tres.

Este de hoy, tipo marmolado, está sacado de uno de mis tomos de la cocina paso a paso de Salvat. De vez en cuando tengo la costumbre, una vez más, de echarles un vistazo, a todos no, se entiende, pero sí cojo alguno y ojeando sus páginas siempre encuentro alguna foto sugerente que me incita a elaborar alguna cosilla como este sencillo bizcocho que precisamente por haber hecho unas cuantas veces, se que está buenísimo.

Ya sé que hay cientos de ellos similares que caminan por la red, pero quería hacerlo en otro de mis moldes de silikomart, este con forma de flor amargaritada, lo que va muy bien con mi nombre, será por eso que me encanta, también el bizcocho tiene algo especial, además de la mantequilla y la almendra que enriquecen, y mucho, su sabor queda un pastel vistoso y de lo más tentador.

Ingredientes:

- 225g de harina
- 1 cucharita de levadura en polvo
- Media cucharita de sal
- 50g de cacao en polvo (yo 25g + 25g de chocolate negro)
- 175g de margarina o mantequilla (yo mantequilla)
- 175g de azúcar en polvo (utilicé glasé)
- 4 huevos medianos
- 50g de almendras picadas

ingredientes

La harina junto con la sal y la levadura la tamizo sobre un cuenco y reservo. También tamizo el cacao sobre un cuenco y lo mezclo con agua caliente hasta formar una pasta espesa. Dejo que se enfríe.

mantequilla+azucar

La mantequilla que está bien situada en un cuenco, la bato con una espátula de madera hasta que esté blanda y esponjosa. Añado el azúcar y sigo batiendo hasta que quede bien mezcladas ambas, es decir, una crema ligera y aireada. Supongo que este paso se puede hacer con varillas eléctricas, pero como el libro dice que se haga con espátula de madera… pues eso, con madera.

los huevos

Los huevos, medio batidos, se van añadiendo de uno en uno a la crema y mezclando hasta que queden bien incorporados.

Es el momento de incorporar la harina, esta, con movimientos suaves hasta que esté perfectamente mezclada. Paso la mitad de la mezcla a otro cuenco.

la almendra

A una parte de la crema le añado las almendras picadas y a la otra el cacao. Aquí es donde hice un pequeño cambio, es decir, como el cacao es tan amargo y la cantidad que lleva es generosa, decidí sustituir la mitad por chocolate negro que por supuesto fundí primero y mezcle con el cacao, después de bien ligados ambos lo incorporé a su parte de crema.

el choco-cacao

El molde, bien engrasado con mantequilla, aunque estos de silicona casi no lo necesitan, pero como soy obediente y la receta dice que se haga yo lo hice. Bien, ahora voy poniendo cucharadas de cada color bien repartidas por todo el molde, aliso la superficie y con una brocheta de madera o algo similar las revuelvo un poco, sin pasarse.

la union

Turno de horno, donde estará a una temperatura de 180º, allí permanecerá más o menos unos 45’.

Bizcocho marmolado con trufas

Se puede decorar como cualquier tarta o sencillamente con un poco de azúcar glasé y unas pequeñas trufas caseras, de este modo es perfecta para desayunos o meriendas, o media mañana en la oficina ¿Verdad compis?

Bizcocho marmolado con trufas

Como siempre, espero que os guste, es sencilla, rica, nutritiva y, dependiendo de la hora, perfecta con una copita, en este caso, de licor café.

19 de junio de 2011

Crema fría de remolacha

crema de remolachaCrema fría de remolacha para morir de amor.

Crema fría de remolacha

No dejo de sorprenderme con algunas de las verduras, hortalizas u otros alimentos, normalmente de huerta, que a veces utiliza Jaimie Oliver. La cantidad de variedades que, por lo menos yo, no suelo ver en los mercados. Tales como las zanahorias moradas o amarillas, al igual que los tomates, de todos los colores, es alucinante la gran variedad que existe y que hace que me de cuenta de mi ignorancia al respecto.

Esto viene a cuento porque hace no se cuanto tiempo contó una historia sobre sus remolachas, como conseguía conservarlas sin que se pudrieran durante meses, además, como no, de diferentes colores. Moradas, rojas, amarillas, naranjas,… yo que sé, muchas. Las moradas las utilizo habitualmente, naranjas las he visto en Galicia, pero se las daban a los cerdos (con perdón) y blancas alguna que otra, aunque estas eran similares a las anteriores, algo más finas pero no para disfrutarlas en el plato.

El caso es que desde aquel programa tenía ganas de comer remolachas y hace un par de semanas compré una bolsa de esas que traen unas cuantas cocidas. La bolsa fue a parar al cajón de las verduras, tardaba en caducar, pero no tanto como para dejarlas allí a pasar el verano, por ese motivo y teniendo en cuenta que tenía ganas de probar a preparar una crema fría me metí en este berenjenal, porque eso pensé que era después de pasar por la sesión de batidora, aparte de no estar muy convencida de que aquello fuera del todo comestible. Os cuento.

No tengo fotos, no imaginaba el resultado, pero todos ellos son de andar por casa y la elaboración para principiantes amantes de la cocina.

Ingredientes con los que empecé:

  • 3 remolachas hermosas (estas eran cocidas)
  • 1 brick de 200ml de nata líquida
  • 1 yogur griego
  • Algo de aceite de oliva virgen extra

Paso 1. 

Hasta este momento no tenía claro que tuviera que añadirle sal, así que puse estos ingredientes en el vaso del Thermomix y batí. Probé, y aquello no estaba malo pero… empezó lo divertido, ir añadiendo ingredientes, mi intención era que formara parte de una comida con invitados ¿Las cantidades? Ni yo misma las medía, tan solo añadir poco a poco y probar, estará listo cuando el punto sea el que a ti te guste.

Paso 2. 

Los añadidos para mi pasión de verano:

  • Sal
  • Pimienta (mezcla de 3 colores)
  • Más aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de Jerez (poco)
¿Un gazpacho? Para nada, una crema fría rica, rica de sabor, pero había un problema. Aquella crema tenía como grumos blancos ¿La nata? ¿El yogur? Uno de los dos ingredientes no se había mezclado, que horror, el aspecto era de lo menos afortunado que os podéis imaginar, porque yo me lo imaginaba con un color, no morado, evidentemente, pero sí uno de sus múltiples matices.

Paso 3. 

Lo pasé por un colador, pero ni por esas, también pasaban los grumos. Que realmente no eran grumos porque al probar se deshacían en la boca y ni se notaban ¿Y ahora que hago? Pues… de perdidos al río…

Paso 4. 

Hasta que me puse a pensar y pensé ¿Y si lo caliento un poco? Y lo calenté, o mejor dicho, dejé que se templara un poco a la vez que removía con una varilla y se produjo el milagro ¡Los grumos desaparecieron! Pero… ¿Y si aparecen otra vez cuando vuelva a enfriarse? 

Paso 5. 

Preparé una vinagreta con unos trocitos de remolacha y un pepinillo de esos enormes agridulce, todo bien picadito, aceite de oliva virgen y algo de vinagre de Jeréz. 


Crema fría de remolacha para morir de amor.  


Bien sólo me queda contaros que el resultado fue espléndido, sí, sí, espléndido, un éxito que repetiré a menudo y que os animo a probar porque el contraste de la crema con los tropezones de la vinagreta es todo un lujo para cualquier paladar.

Por cierto, los "mal llamados grumos" no volvieron a aparecer.

"Pasión" de verano


13 de junio de 2011

Francesinhas

Francesinha


Aunque parezca un disparate os diré que estas francesinhas aparecen en escena a falta de unos pastelillos que no llegaron desde Portugal. Me explico o mejor, os cuento.

Todo empezó a causa de un viaje que mi amiga Beatriz hizo a Oporto y héteme aquí que voy y le pido que me traiga unos pastelillos de Belén. Para empezar ella no conocía ni siquiera la existencia de semejante delicia. Hasta aquí la cosa es hasta normal y más sabiendo que a Betty no le gusta nada el dulce. Pero bueno, sigamos. Yo le explico y le cuento que no son originales de Oporto pero doy por hecho que no resultaría difícil su compra, pero ya, ya…

Según iba preguntando de pastelería en pastelería, y teniendo en cuenta que es una chica lista, no tardó en darse cuenta que parecían ofenderse con la pregunta y la respuesta siempre era más o menos la misma ¡NO! ¡NO! Aquí no tenemos… ¡SON DE LISBOA! Lo que le hizo desistir en su intención de compra, pero… no hay mal que por bien no venga. Al final me trajo un frasco de salsa de molho.

Al ver mi cara de ¿Y esto que es? Me contó que había comido con una “francesinha” y que por encima le ponían esta salsa muy caliente… a lo que exclamé ¡Ya me estás contando…! Y me contó y os cuento, a bulto, pero os cuento tal y como me explicó como era y que llevaba la que se zampó, que le supo a gloria pero que no pudo terminar.

- Pan de molde
- Jamón York
- Queso en lonchas
- Filete de ternera
- Salchichas frescas
- Salsa molho
- Huevo frito o a la plancha (optativo)


ingredientes


Tan sencillo de preparar como los ingredientes que lleva, bueno, sencillo, eso parece a simple vista, pero al que se le ocurriera esta combinación de ingredientes o tenía hambre o era un aprovecharestos, vaya, como yo y por eso me encanta.


primer montaje


Lo único que hay que cocinar es el filete y las salchichas. El filete sencillamente lo he frito, no demasiado, al contrario que las salchichas que las he tenido a fuego lento con un poco de aceite hasta que han perdido toda la grasa que traen de fábrica. Y hasta aquí todo lo que necesita cocinarse.


la chicha


Ahora viene el montaje, que según voy poniendo ingredientes pienso en “que jartá de bocata de plato” nos vamos a comer.

Por orden de colocación:

- Rebanada de pan
- Jamón York
- Capa de queso
- Filete de ternera
- Salchichas
- Pan
- Abundante queso, que sobresalga para que caiga por los lados.


el queso


Ahora, un poco de horno caliente para que se funda bien el queso o simplemente un minuto en el microondas. Estas ha pasado por el horno, unos minutos a 200º.


preparadas para el horno


Mientras, se calienta bien la salsa molho.

La francesilla recién sacada del horno y bien resuelta en su plato está dispuesta a recibir ese baño de salsa bien caliente por encima. Y lista para disfrutar, y desde luego para “jartarte”, porque rica está y aunque no empacha casi no necesitas postre.

Como tiene que volver en breve, aprovechará para traerme la receta original, la que ellos, los portugueses, preparan en sus casas. Me muero de ganas por tener esa receta en mis manos.


Francesinha


Si anda por ahí algún amigo de nuestro país vecino y no está de acuerdo con mi versión, le diré con respeto que “así me lo contaron y así lo disfrutamos” pero aceptaré, sin duda alguna, cualquier aportación que crea oportuna.

4 de junio de 2011

Flanflor de plátano

Flan de plátano


Tenía pensado preparar otro postre casi más fácil que este, lo que ya es difícil, pero mientras preparaba los ingredientes me di cuenta que faltaba el más elemental, y yo con invitados al día siguiente. Estaba empeñada en utilizar “el molde de la rosa” … que libro más fantástico y que bien adaptada al cine con ese Sean Connery majestuoso… ¡Ay no! Que es “El nombre de la rosa”, que tan solo es un molde, en que estaría yo pensando.

A pesar de mi perdonable error, y aunque en esta historia no hay muertos, el postre estaba para morirse de rico, porque esta vez sí que probé un pétalo, aunque me habría comido la rosa entera.

El molde es de silikomart, creo haber contado ya que me enviaron tres. Esta es la segunda elaboración que os enseño con ellos, aunque ya he utilizado los tres y dentro de unos días os enseñaré mi otra “película” para la que ya estoy buscando nombre.

Bien, a lo que interesa, los ingredientes:

- 4 plátanos maduros
- 6 ó 7 huevos, depende del tamaño
- 1 litro de nata (o leche)
- 4 cucharadas de azúcar
- Ralladura de limón
- Azúcar para caramelizar el molde


ingredientes


Con azúcar, un poco de agua más unas gotas de limón preparé el caramelo para cubrir las paredes de los moldes (rellené la rosa y otro de tipo cake). Por cierto admito que las pasé canutas hasta que conseguí que el caramelo se pegara a las paredes de mi rosa de silicona, después del intenso esfuerzo no necesitaba ni siquiera enfriarse, ya lo estaba.


molde


El resto de los ingredientes a la batidora y a triturar todos juntos. Debe quedar una textura suave y para que así fuera pasé la mezcla por un colador fino, de este modo eliminé cualquier resto que pudiera tener la crema resultante.


¿hueso de caña?


Ahora simplemente a rellenar los moldes y a cocer, en el horno a 180º al baño María.


Flan de plátano


El tiempo, como siempre, pregúntale a tu horno. El resultado es un flan con sabor a plátano cremoso y delicioso, con un sabor a huevo que sorprende.


Flanflor de plátano


Espero que os guste.

31 de mayo de 2011

Strudel con queso Comté

detalle comtestrudel


Cuando mi endocrino, después de tres meses a dieta estricta, me preguntó ¿Qué es lo que más echas de menos? No dudé ni un momento “QUESO y JAMÓN”, una realidad que tengo asumida desde mi más tierna infancia.

¿Por qué desde mi infancia? Por culpa del “queso del cura”, que dicho así suena un poco raro, pero es que realmente era el queso del cura de mi pueblo, Petín de Valdeorras. Era un queso amarillo anaranjado, tipo bola pero sin bola, ligeramente salado y con un olor delicado que aún hoy me emociona recordarlo. No sé de donde salía aquel queso que venía enlatado, una lata sin etiquetas, como las de tomate de antes pero de unos 5 ó 6 kilos, yo que sé, grande, muy grande o me lo parecía porque yo era pequeña, muy pequeña.


ingredientes


Los protagonistas:

- 250g de queso Comté
- 8 hojas de masa filo
- 2 plátanos
- 50g de azúcar
- 12 espárragos verdes hermosos
- 1 puerro
- 125g de mantequilla
- 50ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta


esparragos


Bien limpios los espárragos los corto en rodajitas, menos las puntas que reservo enteras. También limpio el puerro y lo corto en rodajas.

Con 25g de la mantequilla y el aceite sofrío espárragos y puerro. Salpimiento. Cuando está hecho, lo paso a un colador para que escurra el exceso del aceite y la mantequilla y dejo enfriar.


platanos con azúcar


Pelo los plátanos y los corto en rodajas como de 2cm y los pongo sobre la sartén donde está esperando el azúcar. Ahí los dejo a fuego lento hasta que el azúcar sea caramelo. Los paso a una fuente untada con aceite y dejo que se enfríen.

Rallo unos 50g de queso.

Fundo el resto de la mantequilla y con ella voy pintando cada dos láminas de filo a la vez que extiendo también unos trocitos del queso rallado. Para que esta parte resulte más sencilla doblo las hojas de filo como si de un libro se tratara, de forma que primero pinto las páginas de la derecha y después las de la izquierda. Añadir que las láminas de filo las tengo sobre un paño bien limpio.

Ahora, para que la película funcione, el montaje final, de él dependerá el éxito final.


relleno gratinado


Rallo sobre toda la superficie la mitad del queso, por encima el sofrito de espárragos y puerro repartiéndolo bien, ya que no tiene que quedar súper cubierto, son al igual que el plátano, actores de reparto. Ahora las rodajitas de plátano, algunas un poco rotas, pero no pasa nada.

Por encima de todo, el resto del queso, que voy rallando directamente sobre toda la superficie.

Con cuidado y ayudándome al principio con el paño voy enrollando las hojas con el relleno, procurando que no se salga nada y por supuesto que no se rompan las hojas. Lo acomodo en una fuente de horno. Pinto la superficie con un poco de mantequilla.

Ya solo falta cocerlo en el horno, que estará con la temperatura adecuada, 180ºC. ¿El tiempo? Como siempre dependerá del tipo de horno, pero en el mío paso unos 20’.

Para presentarlo he espolvoreado por encima un poco de azúcar glasé y listo para comer, tanto frío como caliente, mejor templado o no habrá quien lo corte.


comtestrudel


Y… aunque esté feo decirlo lo diré, uno de mis catadores (y no es familia) dijo algo parecido a “me he quedado impactado”, bueno, es amigo y quesoadicto, como yo.

No sé si os gustará pero he disfrutado en su elaboración.

Última hora: Acabo de ver y de leer un posit pegado en la pantalla de mi ordenata con un mensaje que reza “concurso cocina hasta 15 de junio Tescoma - Pepekichen” y me he ido rápidamente a leer para recordar en que consiste y después de hacerlo me he convencido rápidamente por lo que sin perder tiempo me digo “la mando” y a esperar que la suerte me acompañe. Por si acaso ya estoy echando un vistazo a la tienda de productos Tescoma online.

22 de mayo de 2011

Tartaletas con masa quebrada y pato confitado

detalle

Al pensar que podía hacer con un par de yogures, que además fuera comestible e intentar que también rico, no he podido evitar pensar en aquellos primeros yogures que comía cuando era una niña.

Venían en tarros de cristal, sí, ya se que ahora también los hay, pero son relativamente modernos pero me sirven precisamente para recordar aquellos primeros yogures que yo comía ¡Obligada! ¿Por qué? Sencilla y llanamente porque entonces, por lo menos a mi, tan solo me los daban cuando estaba malita y por supuesto sin azúcar, y claro, era incapaz, no podía con ellos, aquella acidez, aquella textura, o simplemente que no me gustaba, causa por la que durante muchos años fui incapaz de volver a comer un yogur natural por puro placer.

Hoy puedo decir que mis gustos han cambiado bastante, que ya he dejado de asociar el yogur natural con “la tripa mala” o lo que tocara pero sigo siendo incapaz de tomar yogur natural sin azúcar.

Para este plato he preferido utilizar yogur griego, más que nada porque me resulta más suave y cremoso que el tradicional. Diré que mi favorito es el yogur de coco.

Lo primero que he hecho ha sido preparar la pasta quebrada con:

- 250g de harina
- 150g de mantequilla cortada en cuadritos
-1 c/p de sal fina
- 1 huevo
- 1 c/s de leche fría

Hago un volcán con la harina, en el centro la mantequilla, el huevo y la sal y mezclo todos los ingredientes con las puntas de los dedos. Voy incorporando la harina poco a poco hasta que adquiera una textura granulada.

ingredientes_masa

Añado la leche poco a poco y sigo mezclando con la punta de los dedos hasta que la masa esté unida. Con la palma de la mano amaso la mezcla hasta que esté bien ligada. Formo una bola y bien envuelta en film plástico la guardo, como mínimo, una hora en la nevera.

Con la pasta ya fría preparo unas tartaletas que serán los afortunados recipientes que recibirán encantados el rico relleno. Sencillo, estiro la pasta y cubro con ella el interior de los moldes apretando lo justo para que se pegue bien a las paredes y procurando que la pasta no se rompa, aunque esta es fácil de arreglar simplemente poniendo un trocito más de pasta encima si fuera necesario.

rellenar_molde

Un poco de papel de horno en el interior para poner encima unos garbanzos o cualquier legumbre que haga un poco de peso para que la masa, que previamente he pinchado en el fondo con un tenedor, no se ahueque. Y al horno que ya estará caliente a 190º. Allí estarán 10 minutos. Pasado el tiempo quito las legumbres y los papeles y si hace falta, que la hace, las vuelvo a meter otros 5 minutos para que se dore un poco el interior.

Ingredientes para el relleno:

- ½ aguacate
- 1 yogurt natural griego
- 1 huevo
- 1 c/s de compota de manzana (natural)
- El zumo de ½ lima
- 2 c/s de aceite de oliva virgen
- Sal y pimienta
- 1 lata de alas de pato confitadas

ingredientes_relleno

Todos estos ingredientes, menos las alas, los pongo en una jarra y los trituro a la vez para hacer un puré. Lo reservo.

rellenas

Limpio las alas de su grasa y desmigo toda su carne, poca, porque mucha lata pero poca chica.

Las tartaletas que ya están listas, las relleno con la crema de yogur con aguacate que tengo reservada. Ahora, reparto la carne de las alas por encima y otra vez un ratito de horno. No demasiado, lo justo para que la carne de las alas se ponga casi crujiente.

Mezclo un poco de yogur con aceite y algo de vinagre, y pongo una cucharita de esta mezcla encima de cada tartaleta.

emplatado

Y listo para comer, fríos, templados, incluso calientes. Espero que os guste.

10 de mayo de 2011

Pudin de mojicones

Tarta de mojicones


Un compañero de trabajo, Juanjo, visita con frecuencia Valladolid aunque él es de Córdoba, pero Feli, su Sra. Esposa, sí que es de la tierra de los comuneros y por suerte para nosotros, para mí al menos, nos trae de vez en cuando dulces típicos de esas tierras castellanas.

Lo malo de todo esto es cuando coinciden los dulces “Juanjeranos” con los dulces “Margaritanos” que al no ser industriales tienen una fecha de caducidad mucho más corta y ello obliga a que sean de consumo rápido, lo que hace que alguno de los castellanos se pongan un poco raros, y eso es exactamente lo que les ha pasado a estos mojicones. Eran enormes, súper esponjosos, perfectos para mojar en un buen chocolate o en un café con leche, eso sí, te dejan la taza vacía de una sentada. Como diría el del chiste de la magdalena “… menos mal que lo he mojado o me chupa toda la sangre”, bromas aparte hay que buscar una salida.

Juanjo es incapaz de traer una muestra, no, él tiene que traer todo a lo grande y claro, pasa lo que pasa, y ¿qué pasa? Lo que tiene que pasar, que los pobres mojicones se quedaron tan secos que ni un buen tazón de líquido hacía fácil su ingesta. Y aquí surge el problema, somos incapaces de tirarlos y claro, al ver como Jesús (otro compi) se medio ahogaba intentando comerlos, porque Jesús es como yo, que eso de tirar comida lo lleva francamente mal, decidimos que aquello no podía ser. Así que allí seguían ellos, tan limpios, tan monos, tan incomibles, tanto tanto que decidí reutilizarlos, o mejor dicho, aprovecharlos, así que dicho y hecho y aquí os traigo el resultado.

Los ingredientes están todos puestos un poco a bulto, porque sinceramente no las tenía todas conmigo, ni sabía que iba a hacer con ellos, ni que podía añadirles, ni nada de nada, es más, lo único que tenía claro en un principio era hacer una crema con unos plátanos a punto de caducar, que bien aseados y con un poco de azúcar ya estaban en la sartén hasta que un pequeño despiste junto con un olor a chamusquina, acabó con ellos en la basura ¿Y ahora qué? Ahora lo que sigue.

- Los cuatro mojicones
- 8 dátiles muy picaditos
- Puñadito de pasas remojadas en ron
- Un trocito de turrón de guirlache
- Un Almíbar hecho con agua, azúcar y el ron de escurrir las pasas.
- Un litro de leche
- 6 cucharadas de azúcar
- Un sobre para hacer cuajada
- Un sobre para hacer flan
- Un paquete de galletas Oreo
- Un poco de mermelada

Después de todo esto pienso, si total, me podría haber ahorrado aprovechar los mojicones, pero no habría sido lo mismo, porque de no ser por ellos este postre no habría existido y yo no habría triunfado, porque vaya si estaba rico.


Lo primero fue quitar la parte exterior de los mojicones. Con lo que quedó hice lonchas con las que cubrí el fondo de un molde redondo y generoso.


los_mojicones

Preparé un almíbar con agua, azúcar a bulto, el ron de las pasas y una cucharada de mermelada. Con el resultado barnicé sin piedad los mojicones hasta terminar con todo el almíbar.


emborrachar-mojicones


En un mortero aplasté bien el turrón de almendras, añadí los dátiles, las pasas y mezcle bien el conjunto.


pasas_turron

Con medio litro de leche y el sobre de cuajada preparé lógicamente, cuajada, y aquí puse la mitad del picadillo que estaba en el mortero. Con cuidado pasé esta cuajada al molde y dejé que se enfriara un poco.


la_cuajada segunda_capa

Como la cuajada no terminaba de cuajarse y yo no podía seguir esperando no se me ocurrió otra cosa que machacar un paquete de galletas Oreo y echarlas por encima de la cuajada para que hicieran de soporte para que el flan no se mezclara con la cuajada ¡Funcionó!


las_oreo

Del mismo modo preparé con otro medio litro de leche y el sobre del flan, y también le añadí el resto del picadillo que quedaba en el mortero. En esas ocasiones es cuando agradezco tener en casa sobres de este tipo, aunque nunca hago flan porque a mi hija no le gusta, pero está bien tener por si las moscas.


el_flan

Ahora a la nevera, a que termine de cuajar y este bien frío para que de su último paso.


Una vez fuera del molde le puse por encima un poco de azúcar glas, creo que ya llevaba bastantes ingredientes por lo que no era necesario poner más adornos que los justos para enriquecer las fotos.


Tarta de mojicones


Merece la pena hacer este postre aunque no tengáis mojicones, cualquier bizcocho que haga de base será suficiente, pero la mezcla de cuajada, flan, oreos y mojicones ha merecido la pena.