24 de agosto de 2016

Pasta con pollo crujiente + besamel de cúrcuma = sorpresa inesperada



Este es uno de tantos platos que una cocina a diario y no precisamente pensando en el blog,  tan solo era la comida del día, y menos mal que sobró suficiente para hacer una foto por si acaso, como siempre.

Desde luego de cantidades… ni hablamos, consistía en preparar un plato de pasta con verduras.

Ingredientes:

- Un poco de cada verdura:
  . espárragos verdes
  . calabaza
  . tomate
  . chalotas
  . puerro
  . ajo
  . pimiento rojo
  . pimiento verde
  . y brócoli.
- Pasta
- Un cuarto de pollo asado
- Besamel

Con las verduras preparé un sofrito. Primero la chalota picada con el ajo y el puerro, todo muy picadito. Después los pimientos un par de minutos y a continuación los espárragos troceados. Por último la calabaza en cuadritos y el brócoli en cogollos pequeños. Otro par de minutos y listo.

La pasta sin secretos, cocer según indique el paquete o como guste a cada uno, a mi desde luego me gusta más al dente que requetecocida.

Mientras, quité todo resto de huesos al pollo y lo desmigué. En una sartén puse un poco de aceite de oliva, siempre virgen extra, y dejé que las “migas” de pollo se doraran hasta que quedaron completamente crujientes.

Mezclé la pasta con las verduras y lo coloqué en una fuente de horno con el fondo ligeramente pintado con mantequilla.


Solo faltaba preparar la besamel al modo tradicional, mantequilla o aceite, yo mitad de cada, harina, leche o nata líquida, aquí a partes iguales, sal y nuez moscada… ¿Nuez moscada como siempre? ¡NO! ¿Y si añado una cucharita de cúrcuma?... y la añadí… y me sorprendió, y nos encantó.

Terminemos el montaje: la pasta que ya está en la fuente de horno, por encima la capa de pollo crujiente y a modo manta amarilla la besamel de cúrcuma. Por encima un poco de parmesano rallado, unos trocitos de mantequilla y listo para el horno.


Servir caliente, bien dorado, con ese crujiente, la pasta, las verduras, en fin, que este plato tengo que repetirle sí o sí.



Fácil, rico, sabroso, cremoso y si me apuras, plato único, al menos en casa lo fue. 

17 de agosto de 2016

Crema con tallos de espárragos blancos




No me considero fan de los espárragos blancos de lata, creo que las bodas de antaño hicieron mucho daño a mi paladar y hablo completamente en serio. Lo mismo me pasa con la ternera asada o lo que siempre he llamado "carne de boda", claro que las bandejotas llenas de langostinos acompañados de grandes salseras con mahonesa no se quedaban atrás. En fin, debe ser la edad... que no perdona ;)

¡Ah! Lo que adoro son los espárragos blancos frescos, esos si que si, como que me encantan y aprovecho la temporada para disfrutar de su sabor a tope.

Cuanto rollo para contaros que quiero compartir esta crema porque estaba francamente deliciosa. La culpa fue de unos espárragos blancos recién comprados y recién limpiados y me explico. Después de cortar la parte más astillosa de cada uno de ellos, para ser exactos, 12 espléndidos espárragos de Navarra. Había cortado como unos 5-6cm de cada uno para luego pelar cuidadosamente la parte más noble de todos ellos. Cuando iba a tirar los trozos  menos tiernos me dio como un flus… ¿y si…? Y sí. Aprovechando… aprovechando, salió esta rica crema.

Ingredientes:

- El tallo de 10 espárragos
- La parte verde de 2 puerros
- 1 diente de ajo
- 1 chalota
- 1 patata
- Aceite
- Sal
- Pimienta

En una cazuela con el fondo cubierto de aceite añado un diente de ajo y una chalota para que fueran pochando a fuego lento. Mientras pelo “los troncos” de los esparrágos. Limpio bien la parte verde de los puerros y pelo la patata.



Añado todo a la cazuela y dejo sofreír todo junto unos minutos. Cubro de agua, salpimiento y dejo cocer hasta que todo está bien tierno.

Ahora a triturar hasta el aburrimiento. A pasar por un colador por si quedan hebras, y descubrir que prácticamente no había ni una.

Hasta aquí, esta sencilla forma de aprovechar las partes menos nobles de algunos ingredientes, y comprobar que sirven para algo más que para hacer un caldo de verduras.


Esta crema está igualmente rica en frío como en caliente. Al gusto de cada uno.




10 de agosto de 2016

Melón soso, soso, sosísimo = una crema fría rica, rica


Un melón con un aspecto de lujo, lo abres, cortas una rodaja y empiezas a salivar pensando la buena pinta que tiene, pero ¡ay! muerdes y se acabó el encanto. Jugoso sí, ya lo creo, pero soso como una calabaza, salvando las distancias por supuesto.

Vale, macedonia al canto. Plátano, fresas, zumo de naranja algo de azúcar y… ¡Si quieres te lo comes tú! En fin, razón tenían, estaba malo y punto.

Ya está, una crema fría de melón, no me atrevo a llamarlo gazpacho. Y eso preparé.

Ingredientes:

- Casi 1 melón
- ½ pimiento rojo
- ½ pimiento verde
- 1 tomate muy maduro
- Sal
- Pimienta
- 100ml de aceite
- 30ml de vinagre suave

Ningún secreto, todo a el thermomix,  bien triturado, casi hasta el aburrimiento para que quede lo más fino posible, que queda, vaya si queda.

A pesar de estar suficientemente fino lo he pasado por un colador para evitar la mínima sombra de tropezón no deseable.

Lo más divertido ha sido el acompañamiento, sin duda ¡Migas extremeñas! O similar. Los ingredientes totalmente a ojo.

- Pan cortado en cuadritos pequeños a modo brunoise
- Un poquito de panceta también en trozos pequeños
- Un trocito de sobrasada mallorquina
- Una cucharita de pimentón
- Aceite
… y mucha paciencia

En la sartén de hierro, con buen fondo, un chorretón de aceite de oliva virgen extra, los trocitos de panceta removiendo hasta que estén dorados, que no quemados. Ahora el pan, una pequeña lluvia de agua para dar un poco de humedad y a freír sin dejar de remover. Cuando ya empiezan a estar casi hechas añado el pimentón y mezclo rápidamente. A continuación la sobrasada que también mezclo con rapidez, lo justo para que se incorpore bien y listo. Retiro del fuego y reservo.

Ahora un par de espárragos verdes que corto en láminas finísimas y salteo tan solo un par de minutos.

Y ya está, listo para servir. La crema, unas migas y un par de láminas de espárrago, y si se quiere, un hilo de aceite por encima, aunque yo no puse, las migas ya llevan su alegría incorporada.



4 de agosto de 2016

Hoy toca aperitivo santoñero



Soy fan de más de una conserva. Una de mis favoritas, cuando es de gran calidad y con permiso de las anchoas, es sin duda alguna la sardinilla en aceite, ¿casualidad que Guillermo empezara precisamente por esa delicia? Me estoy refiriendo a la visita a “CasaSantoña” en la calle Reina, 3 al principio de Chueca, en Madrid, a dos pasos de La Gran Vía, o mejor dicho, a la vuelta de una esquina. Probamos conservas, semiconservas, ahumados, salazones,…
Conservas
Otro producto que me sorprendió muchísimo fue el emperador ahumado, lo digo porque yo no suelo comer nunca ese pescado, no me llama, o sencillamente no nos llevamos, pero probé y vaya si me gustó, no daba crédito a su textura, increíblemente delicada.

Emperador ahumado
Está claro que ese pequeño espacio me recuerda enormemente a las tiendas de ultramarinos que había cuando era más joven que ahora, por eso me parece un rincón lleno de sabores marinos en pleno centro de la ciudad.

Mojama
Más de una vez he manifestado que no soy ni periodista ni escritora, ni quiero ni  lo pretendo, razón por la que prefiero preparar un rico aperitivo utilizando uno de sus productos, uno de sus ahumados que a mí me parece espléndido.

Ingredientes:

- Agua de tomate
- Gelatina de agua de tomate
- Aceitunas
- Higos frescos
- Aceite de oliva
- Unas hojitas de hierbabuena

Para el agua de tomate he utilizado: 8 tomates pera + ½ cebolleta + 50g de aceitunas rellenas de anchoa + la mitad del líquido de las aceitunas (100ml).

Todo bien triturado en la Thermomix. Coloco un paño de lino (o estameña), sobre un colador amplio y vuelco el triturado. Dejo que filtre todo el líquido, o lo que es lo mismo, el agua de tomate. Reservo en el frigorífico.

Con 100ml de este rico líquido, preparo una pequeña cantidad de gelatina, eso sí, utilizando tan solo la mitad de un sobrecito de gelatina neutra. Tan sencillo como seguir las instrucciones. Dejo enfriar completamente.

Corto las aceitunas de forma que puedan recibir su parte de sardina ahumada y que por supuesto no rueden por el plato.

El higo pelado y cortado en porciones.

Solo queda el montaje:
Sardina ahumada
Lo primero las aceitunas, sobre cada una un trocito de sardina ahumada. Los “gajos” de higo también repartidos por el plato, unos trocitos de gelatina de agua de tomate, y unas hojitas de hierbabuena. Es el turno del agua de tomate, sin pasarse, no quiero que moje la sardina ahumada, no pasa nada, pero yo quiero que conserve todo su sabor. Y por último unas gotas de rico aceite de oliva por encima y listo.



Sencillo, fácil y francamente delicioso.


Casa Santoña es una empresa familiar, creo recordar que son ya tres generaciones dedicadas a los productos del mar.

Anchoas
Verdaderos productos gourmet como las anchoas del cantábrico, estas sí que son un punto y aparte de sabor que merecerían, sin duda alguna, su propia entrada… ¡la tendrán!

31 de julio de 2016

Sobró una salchicha...




Hay quien piensa que ya me gusta el steak tartar que hasta ahora era incapaz de comer, de momento solo me ha gustado uno ¿por qué? Sencillamente porque he sido yo quien ha picado la carne. Lo bueno es que he descubierto que no todos tienen que ser de carne o pescado crudo, nada más lejos de la realidad, claro que igual ya no sería steak, según   La Real Academia Española: Plato hecho con carne o pescado picados, crudos y adobados, pero si tartar. Me explico:

Hace unos días asistí a un evento invitada por INTERPORC (Internacional Porcino de Capa Blanca)  para celebrar el “Día Mundial de la Tapa”.  Porcino de capa blanca, cómo me gusta ese nombre, no digáis que no es un acierto total, yo me imagino a tan noble portador de esa capa a modo “superalimento”   entrando en mi cocina para enriquecer mis platos y alimentar hasta el alma, del estómago ni hablamos. El maestro de ceremonias, Iñigo Urrechu,  un personaje tan divertido como sus elaboraciones.

Allí, en Escuela Cayena, disfrutamos de las tapas que preparó con diferentes productos de “capa blanca”, una se entre ellas un tartar de “butifarra blanca cocida” fantástico, culpable de que yo no tirara una salchicha que sobró de la cena del día anterior.  Cuando sobra comida siempre pienso… “esto es aprovechable” aunque no siempre es cierto esta vez me he aplaudido a mí misma. Os cuento el resultado de esta tapa.

Ingredientes:

- 1 salchicha de las llamadas jumbo
- 4 aceitunas manzanilla
- 2 piparras
- Pepinillo
- ½ huevo duro
- 1 chalota
- Sal, pimienta
- Pizca de mostaza
- 1 cuchara de mayonesa

La salchicha picada en trozos muy pequeños, como corresponde a un tartar, lo mismo hago con lo verde...




Añado la mostaza, salpimiento y mezclo. Añado la mayonesa, que no yema de huevo aunque sé  que sería lo correcto, pero claro, este tartar tampoco es que sea muy correcto. Mezclo y dejo en el frigorífico hasta el momento de servirlo.


Lo serví sobre una base de tomate natural triturado junto con unas tiras de pimientos asados caseros y unas rebanadas de pan recién tostado con aceite, como a  mí me gusta.



No deja de sorprenderme el resultado de esta super, super, sencilla tapa, que hoy ha sido con salchicha, la de Urrechu con fiambre de butifarra,  estará divina igualmente con un buen lacón, en fin, es cuestión de echarle un poco de imaginación y disfrutar con lo que hacemos en nuestras cocinas, servidora lo hace siempre.



¡Buen provecho! y... como siempre, espero que os guste :)


24 de julio de 2016

Tarta danesa con picotas


Las picotas del Jerte no necesitan adornos, ellas solitas son un bocado dulce y  delicioso, además de ricas en potasio, fibra, folatos, vitamina A, C y K, que las hacen un buen antioxidante por su contenido en polifenoles  y elagico que enriquece la sangre y además tiene un efecto astringente que en verano nos ayuda a evitar “la pérdida excesiva de líquidos”.  Esta parrafada tan interesante e informativa, evidentemente no es mía, es prestada, perfecta para entender los méritos de tan deliciosa fruta.

Huelga decir que no soy nutricionista ni naturópata, pero todo lo escrito en cursiva si está dicho por profesionales, yo, tan solo me estoy limitando a transcribir lo que leo y escucho, ni siquiera pretendo aprenderme de memoria tan extensos beneficios, a mí me privan y punto.
Ya lo creo que me privan, tanto en crudo como cocinadas, y si es endulce ya me parecen la bomba, como esta tarta danesa, que además de ser fácil de hacer está de muerte lenta, "osease… letal” como diría mi amiga Espe ;)

Ingredientes:

- 750g de picotas*
- 2 cucharadas de azúcar
- 125g de mantequilla
- 125g de azúcar
- 125g de almendra molida
- 2 huevos enteros batidos
- Y el jugo que suelten las picotas

Lo primero es deshuesar picotas del Jerte, partir a la mitad y dejarlas en un cuenco. Añado el azúcar, mezclo y dejo reposar en frigorífico hasta el día siguiente.



Mezclo el resto de los ingredientes, azúcar, mantequilla, huevos, almendra, y también el jugo que han soltado las picotas. Tan sencillo como ponerlas en un colador y listo, jugo delicioso recogido.

Yo he puesto todo en un procesador de alimentos, unas vueltas y todo mezclado en unos segundos.



Cubro un molde, en este caso rectangular, con pasta *brisa o quebrada, que ya había preparado el día anterior, bien envuelta en film y guardada en el frigorífico para que al estirarla esté bien fría.


Con el molde bien forrado y cubierto con la pasta, cubro todo el fondo con las medias picotas. Por encima reparto la mezcla anterior, extiendo bien para cubrir todas las picotas y al horno que tengo ya caliente a 180º. 



El tiempo de cocción dependerá, comoe es lógico, del horno de cada uno, pero en el mío ha estado unos 40'.

Retiro del horno y dejo que se enfríe completamente sobre una rejilla.

Solo falta poner por toda la superficie una jalea de grosellas, como no tenía en casa he utilizado una mermelada de fresas que he pasado por un colador para que resultara muy fina y suave. Guardo en el frigorífico y mientras preparo un poco de glasa para poner por encima de la mermelada.

He preparado el glaseado con: 200g de azúcar glas y 50ml de agua. Bien mezclado para que quede suave, ni un solo grumo.

Solo falta poner esta glasa por toda la superficie, dejar que solidifique un poco y lista para comer.



No sé si han sido las picotas del Jerte, que será lo más seguro, pero esta tarta es de las de repetir, no es nada empalagosa, al contrario, casi se agradece esa pequeña capa blanca final.

*La pasta brisa o quebrada, se puede comprar hecha yo la prefiero casera y se  prepara en un plis plas con estos ingredientes: 250g de harina + 150g de mantequilla ablandada + una pizca de sal fina + 1 huevo + 1 cuchara sopera de leche fría.

Mezclo bien todos los ingredientes, sin amasar, pero eso sí, bien mezclados y de forma rápida. Le doy forma cilíndrica, envuelvo el film y al frigo. Debe estar completamente fría y rígida antes de utilizarla. Se conserva bien envuelta una semana en el frigorífico y congela estupendamente.




20 de julio de 2016

Tronco de merluza al horno con vinagreta de ajos y romero "Las recetas de mi madre de Joan Roca"




Esta vez toca pescado. Página 125 del libro “Las recetas demi madre de Joan Roca”, nunca pensé que fuera a sacarle tanto partido a esta pequeña joya, en serio, tiene tanto bueno y rico… claro que… mi paladar no está preparado para  todo su contenido, supongo que por una cuestión de cultura gastronómica familiar.

Este mes ha elegido mi muy quería Beatriz, y bien que lo ha hecho, pescado y del rico, una merluza y su tronco, claro que cuando hice la compra pedí mi merluza como siempre, en lomos, en casa las espinas las llevan fatal, pero no me ha importado mucho porque el resultado final es lo que importa y vaya si estaba buena Dª Merluza.

Ingredientes:

- 1 merluza de 2k
- 2 patatas
- 2 cebollas
- 1 cabeza de ajos
- 1l de aceite de oliva
- 2 dl de vino blanco
- Un chorro de vinagre de vino tinto
 -Sal

Lo primero es rehogar la cebolla. Cortada en juliana fina la puse en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva a fuego lento y tapada para que se haga con su propia agua.

Mientras preparé la vinagreta con la mitad de los ajos. Bien pelados y laminados con aceite suficiente para la vinagreta dejé que se confitaran hasta que empiezan a dorarse, en ese momento apago el fuego y añado las hojas verdes del romero, sin el tronco. Cuando estaba casi frío añadí el vinagre y reservo.



Ahora las patatas, peladas y cortadas en rodajas de medio centímetro de grosor, que yo puse a confitar al fuego con abundante aceite y un par de dientes de ajo enteros, aunque Montserrat dice que se haga en el horno durante media hora.

Como la merluza ya la tenía bien limpia, solo me faltaba preparar todo para su paso por el horno que estará encendido a 180º.





En la fuente para el horno puse en el fondo las patatas confitadas, por encima de ellas la cebolla y ahora la merluza previamente salada. Por encima de todo el conjunto el chorro de vino y por supuesto otro más de aceite de oliva virgen extra.



Aprovechar el jugo de la cocción para servir junto con cada ración.

Por último, caliento la vinagreta y pongo una o dos cucharadas de ella sobre cada plato con su ración de merluza.



Cuando escribo esto, aún no sé qué nos tocará preparar la siguiente vez, pero esta elección de Beatriz ha sido todo un acierto, un plato delicioso, de los que hay que repetir seguro.

Como siempre, espero que os guste y que no dejéis de pasaros a visitar las elaboraciones de mis socias gastronómicas en este Roca-reto.