25 de febrero de 2015

Rollitos con aguacate








He dedicado algunas horas a repasar esos cuadernos con apuntes que conviven con mis libros de cocina, y ha estado bien. He recuperado más de una idea escrita hace años que ni siquiera recordaba. Ésta que he elegido para hoy es bastante sencilla pero no por ello menos apetecible.

Podría ser una entrada, un primer plato e incluso un acompañamiento para un plato único.

Los ingredientes sencillos:

- Aguacate maduro
- Cebolleta
- Perejil
- Mayonesa
- Chatka (o surimi)

La cebolleta muy picada en crudo, o bien pochada, de cualquiera de las dos formas, con una pizca de sal.

El cangrejo, si es cangrejo, bien desmigado y si es surimi en tiras y después troceadas.

El perejil muy picado.



Todo mezclado, está listo para recibir la mayonesa ¿cuánta?



Un poco al gusto, pero debe ser la suficiente para que la mezcla quede jugosa, pero no empalagosa. No debe ocultar el sabor de los demás ingredientes.

Coloco el aguacate, cortado en láminas finísimas, sobre un trozo de papel de horno y superpongo una lámina sobre la otra. Un poco de relleno y a enrollar ayudándome con el papel.



Los he servido con una vinagreta que he preparado con: aceite + miel + vinagre de Jerez + trocitos de fruta + unos granos de pimienta rosa.



Y listo. Imposible hacer algo tan agradecido en tan poco tiempo.


Espero que os guste.

18 de febrero de 2015

Ensalada de habitas a la menta "Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca"


Estamos a un mes de la primavera y debe ser por eso que Rosalía ha elegido una ensalada. Claro qué… ésta no es una ensalada al uso, bueno, ni al desuso, tan sólo un poquito diferente y desde luego rica.

Habas, cogollo de lechuga y jamón… no está mal, podría estar bueno pensé...

Aquí sí que debo poner más que nunca las cantidades del libro, porque he utilizado directamente un bote de habitas baby fritas.



Me he ahorrado el paso de limpiar y cocer o, tan solo cocer, las habas, lo más laborioso de este plato. Eso sí, si se utilizan frescas hay que cocerlas poco tiempo y pasarlas a un recipiente con hielo.

El cogollo de lechuga, limpio y cortado en tiras finas.

Preparo la vinagreta con la mostaza au vinc blanc, el vinagre de mango, de Maille, las hojas de menta bien picadas y un generoso chorro de un buen aceite de oliva. He utilizado Olei, aceite de las comarcas gallegas de Quiroga y Valdeorras, maravilloso, equilibrado y con bajos niveles de acidez. Me encanta, como valdeorrana, que además de buenos vinos tengamos un aceite de los de mojar pan. Es tan delicado que hasta el diseño de su botella podría contener el mejor perfume.

En un bol o ensaladera se mezcla todo, habitas, cogollos y vinagreta. En el momento de servir esta rica ensalada pongo, por encima, unas finas tiras de un buen jamón.



No es un plato espectacular, ni de una elaboración complicada, ni siquiera cuesta encontrar sus ingredientes, pero que pasa a formar parte de mis ensaladas favoritas, es un hecho.


Adaptaciones de mis compis:

Palmira comeconmigo,
Rosalía rossgastronomica,

15 de febrero de 2015

Pan de cebolla y laurel "Irlanda- cocinas del mundo"


Antes de saber que Nieves y Elena en su cajita habían elegido Irlanda, tan sólo había pensado en recetas italianas. Supongo que por la atracción que siento por su gastronomía, pero rápidamente cambié el chip y empecé a trabajar mentalmente poco, para ser sincera. No me costó demasiado decidirme “PAN” sin duda, y desde luego tenía dónde elegir: desde el pan de soda, el de castañas y avellanas, el pan de nueces, el de avellanas con miel y granos, había uno que deseaba probar  hacía tiempo y aquí está, no me ha defraudado, maravilloso sin duda alguna.

Los ingredientes:

Para la cebolla:
·      200g de cebollas blancas, picadas en trocitos
·      280ml de leche entera
·      3 hojas de laurel

Para la masa:
·      100g de harina integral de fuerza
·      400g de harina de fuerza
·      1 ½ cucharadita de sal marina
·      1 ½ cucharadita de levadura fresca desmenuzada
·      250g de la leche de cocer la cebolla
·      150g de masa madre blanca
·      250g de cebolla cocida

Caliento la leche en un cazo junto con la cebolla y las hojas de laurel, cuando rompe el hervor apago y dejo enfriar durante 30 minutos. Cuelo la cebolla,  el laurel y reservo.



En un bol mezclo la harina y la sal. En otro bol disuelvo la levadura en 250ml de la leche de la cocción de las cebollas. Añado a la leche la masa madre y bato hasta que quede muy fino. Por último, añado las cebollas y revuelvo.
Incorporo la harina y mezclo con las manos hasta que todo esté perfectamente incorporado, el resultado es una masa homogénea y pegajosa. Retiro la masa que tengo en las manos y la añado a la masa del bol. Tapo y dejo reposar 10 minutos.

Unto la encimera de la mesa con un poco de aceite, bueno, toda no, una parte, donde voy a poner la masa para amasarla durante 10 segundos para terminar con la masa en forma de bola.

En el bol, ya limpio, pongo un poco de aceite que extiendo por sus paredes. Meto la masa dentro y dejo reposar 10 minutos. Amaso de nuevo y vuelvo a dejar la masa en forma de bola y la dejo otra vez en el bol, tapada durante una hora en sitio templado (21-25ºC).

Forro con un paño enharinado  el interior de un bol de unos 20cm de diámetro. Espolvoreo un poco de harina sobre la mesa y formo una bola con la masa con el pliegue hacia arriba y la coloco en el bol con el paño. Dejo fermentar hasta que casi haya doblado su volumen.

Precaliento el horno a 210º.

Vuelco el pan en una bandeja de horno espolvoreada con sémola. Vaporizo con agua el interior del horno y dejo cocer, en el centro del horno, durante 20 minutos. Después, bajo la temperatura a 190º para que siga cociendo otros 30 minutos, hasta que la corteza esté con color moreno Cancún.



























Dejo enfriar sobre rejilla.






Solo, con mantequilla, con champiñones salteados, unos cremosos huevos revueltos y un poco de jamón por encima… manjar de dioses. Sin ninguna duda. Un pan que merece la pena repetir de vez en cuando.



Fin de este fantástico viaje por Irlanda, que me ha gustado y mucho, y eso que mi inglés ni siquiera es de andar por casa, claro que un buen pan no necesita idiomas. 


Llega el momento de disfrutar con vuestras aportaciones, y descubrir el país elegido por la dulce Mar, está claro que me refiero a la dueña y señora de la cocina de mar


En Marzo viajamos 
¿a dónde?


8 de febrero de 2015

Pasta con torta del Casar


Un plato sencillo que un queso puede elevar a plato de domingo en el cielo. No pensaba al empezar que el final sería tan satisfactorio. No sé si el resultado habría sido el mismo si hubiera utilizado otro queso, puede que sí o puede que no... Lo que está claro es que un trozo de rica Torta del Casar me ha ayudado a conseguir un estupendo plato de pasta.

Ingredientes:

- 100gr de panceta
- 2 cucharadas de aceite
- 1 vasito de vino blanco
- 20 ml de nata líquida
- Nuez moscada
- Pizca de sal
- Torta del casar



En una sartén, con el aceite, pongo la panceta troceada y dejo hasta que esté bien tostada. Retiro el exceso de grasa. Añado el vino y rasco el fondo de la sartén para recuperar todo lo pegado y dejo reducir unos minutos.



Añado la nata líquida, la nuez moscada y la torta del Casar. Cuando empieza a hervir lo apago.





Añado la pasta, que ya tengo cocida, remuevo y añado trocitos de pan y chorizo frito, encima una yema de huevo.

He utilizado una pasta de cintas que me encanta,  pero con unos espaguetis o unos buenos macarrones se me antoja igualmente apetecible.

Listo para servir ¡Buen provecho!




27 de enero de 2015

Friands


Otra receta del libro "Pasteles vintage" de Jane Brocket, los “friands”. Un maravilloso descubrimiento.

Son originarios de Francia, donde se les conoce como “financiers”, nombre que viene de su forma rectangular como las barras de oro y del vínculo histórico de estos pasteles con el distrito financiero de París.  Hoy en día es más probable encontrarlos con el nombre de friands y de  forma ovalada.  Son, en la actualidad, muy populares en Australia. La tierra del canguro sí que sabe…

Ingredientes:

- 175g de mantequilla y un poco para engrasar el molde
- 200g de azúcar glas
- 60g de harina
- 120g de almendras molidas
- Una pizca de sal
- La piel de un limón rallada fina (bien lavada)
- 5 claras de huevo
- 1 o 2 frambuesas por friands

Horno a 200º

La mantequilla en un cazo pequeño al fuego para que se caliente suavemente hasta que se derrita. Se deja hervir a fuego lento unos minutos hasta que crepite y tenga un color dorado oscuro y que huela a almendras, cuidando que no se queme. Dejo enfriar.

Tamizo el azúcar glas junto con la harina en un bol (preferiblemente con pico vertedor). Añado las almendras, la sal y la piel de limón rallada. Remuevo y mezclo.


Bato, aparte,  las claras con un tenedor hasta que se disuelvan y empiecen a formar espuma en la superficie. Añado a los demás ingredientes y mezclo con una espátula. Ahora se incorpora la mantequilla derretida y se mezcla hasta incorporarla completamente con los demás ingredientes.



Los friands se cuecen en moldes ovalados, o en su defecto, moldes para cakes. Se untan con mantequilla todos los huecos y se llenan hasta la mitad con la mezcla. Sobre cada uno se coloca una o dos frambuesas, como en ese momento no tenía frambuesas utilicé trocitos de higo que para eso ahora están buenísimos.


Listos para el horno donde estarán entre 15-20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y hayan subido.

Ya cocidos se dejan enfriar sobre rejilla antes de desmoldar.


Están deliciosos recién hechos, te comerías todos, aunque es recomendable no hacerlo para evitar empachos. Además, al día siguiente, los que quedan están igual de ricos.

Un descubrimiento estos friands que ya forman parte de mis dulces, de desayuno o merienda, preferidos.





21 de enero de 2015

Bacalao con pasas y piñones " - Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca"




Tengo que preguntar a Carmen, la jefa de yerbabuenaenlacocina si eligió la receta por el título, que enamora, o se imaginaba el resultado, o tan sólo porque sí…

Pero… hay… queridos míos… el resultado es un platazo de lujo.

Sea lo que sea merece la pena sí o sí. Otra delicia que nos encontramos en este pequeño gran libro “Las recetas de mi madre, de Joan Roca”.

Como otras veces, pongo la foto de los ingredientes originales que he respetado al máximo o mejor dicho “bastante” ya que el tomate natural lo he sustituido por un tomate natural de huerta en conserva, que me regaló mi prima Carmiña. Quizás por eso estaba espectacular, porque el tomate falaba galego.

Los ingredientes:


Una cazuela al fuego con aceite para empezar friendo el pan que retiro y reservo.
Paso los trozos de bacalao por harina, los zarandeo un poco para que caiga el exceso de harina y los frío hasta que estén bien dorados. Reservo.

En la misma cazuela, con un poco de aceite, sofrío la cebolla picada muy fina y cuando esté medio hecha añado el tomate, dejo cocer todo junto.

Cuando esté bien pochado añado las pasas, los piñones y dos “cucharones” de agua, o lo que es lo mismo, dos cacillos soperos. Dejo cocer otros 5 minutos.

Añado el bacalao y otra vez a compartir cocción, todo junto y a fuego lento 10 minutos.

Mientras, preparo  la picada con el pan frito, el ajo y el perejil. Todo bien machacado y con un poco de aceite para aligerar la pasta, lo incorporo a la cazuela, unos meneos a la cazuela para que se mezcle bien y listo para los dos últimos minutos  de cocción.



Sólo queda servir y acompañar con un buen pan, porque es de esos guisos-platos para mojar pan hasta que se acabe… que se acaba…


Os invito a probar este bacalao con pasas y piñones, y por supuesto a visitar los platos de mis amigos,  en este reto también compañeros, así podréis disfrutar de las diferencias si es que las hay.

Espero, como siempre, que os guste. 





18 de enero de 2015

Lángos "Hungría- cocinas del mundo"



He buscado, he leído, he releído, he vuelto a buscar… y seguía estando completamente en blanco… pero de pronto encontré algo “lángos”, me pareció tan sencillo como  apetecible. También es verdad que no había una sola receta, ni siquiera, como siempre, con los mismos ingredientes, así que me decidí por la que me resultaba como más… no sé, digamos que sencillamente era la que quería hacer y listo.

Dice la Wikipedia que “lángo” viene del húngaro “láng” que significa 'llama”. Porque se preparaba en el horno casero cerca de las llamas. Era una masa de pan y se comía en el desayuno. Ya no se hacen en el horno, ahora se fríen en aceite.

He leído que la cocina húngara se caracteriza por sus sabores picantes. También que la mayoría de sus platos principales se preparan con carne de cerdo, vaca, oca o pollo. Verduras como el champiñón, col, zanahoria, apio, pimiento verde, patatas… y, por supuesto, el pimentón que, en húngaro, se dice “paprika”.

Antes de empezar con los ingredientes, debo decir que la culpable de este viaje por Hungría es Concha la jefa de cocina y aficiones, y sinceramente, ha sido estupendo el viaje virtual por este país y su gastronomía. Lo cierto es que es un placer, gracias a estos viajes por el mundo, descubrir mes a mes un nuevo país, realmente se descubren tantos y tantos nuevos sabores, olores, colores, productos, costumbres, en fin, tanto bueno y sobre todo, a veces, tan diferente a nuestra cultura que hace que cada vez me apetezca más y más viajar de verdad a esos países.

Insisto, hay más de una receta para estos lángos, con patata, yogur, huevo, en fin, os cuento la que he utilizado:

- 400g de harina
- 200g puré de patata
- 4g levadura de panadero
- 10g sal
- 2 cucharas de azúcar glas
- 400ml de leche +
- Aceite de girasol para freír
- Queso Idiazábal
- Pimentón dulce "La dalia"

Tan sencillo como mezclar todos los ingredientes y amasar bien hasta obtener una masa fina y lisa. Dejé reposar mínimo dos horas.



Hice bolas, que no pesé, pero como del tamaño de una mandarina y las fui estirando con  el rodillo, bien enharinado para que no se pegue la masa ni al rodillo ni a la encimera.



En una sartén amplia y con abundante aceite de girasol, fui friendo de uno en uno, dando vuelta de vez en cuando para que se hicieran bien por los dos lados y quedaran doraditos, no quemados. Aunque el primero quedó un poco… en fin, a partir del tercero, todos casi perfectos.

Según salían a escurrir sobre papel de cocina.

Preparé el aceite de ajo, bueno, tonterías las justas… un diente de ajo machacado y aceite de oliva virgen extra, bien mezclado y listo.

Y ya lo más fácil, aún, primero pintar la superficie con un poco del aceite de ajo, cubrirlos con queso rallado, yo utilicé un Idiazabal con premio, y por encima del queso no podía faltar un poco de paprika, o mejor dicho, un rico pimentón bien nacional, que tenemos un rato, este pimentón dulce "La dalia".


En alguno de ellos y encima del pimentón, unos trocitos de rico jamón ibérico… ¿Se puede pedir más?


Que este pan húngaro, va a formar parte de mis panes favoritos, es un hecho, porque de verdad que me ha sorprendido, y no sólo por su sencillez, ha sido su sabor lo que me ha cautivado.

Ahora toca visitar vuestras crónicas de viaje y, sin duda, ir a ver que país han elegido nuestras amigas Nieves y Elena en su cajita. Nos vemos pronto, buen viaje.


En Febrero viajamos 
¿a dónde?