19 de abril de 2015

양념치킨 [yangnyeom chicken] pollo frito condimentado





Mis razones para elegir Korea.

Mi hija está estudiando  en Korea  del Sur,  en Seúl, su capital. Está enamorada de ese país. Por eso viajé a Korea. Conocí Seúl, fascinante ciudad, y Busan, más al sur, con el Mar del Japón bañando sus costas, espectacular.

Me gustó todo, y cuando digo todo es todo lo que me dio tiempo a ver, a comer, a patear, a cansarme, a maldecir de las escaleras del metro en su mayoría no mecánicas, algo que no entiendo viendo la tecnología y adelantos que tienen, en fin, lo perdono…

Sus habitantes son educados, trabajadores, exigentes con ellos mismos, quizás demasiado…  pero cada pueblo es como es. La seguridad que hay, que además se respira, es aplastante, allí no “roba NADIE”, increíble ¿verdad?  Y no es porque les corten las manos como alguien me dijo, ni de lejos, es una cuestión de educación, no forma parte de su cultura, y punto.



Os pongo unas cuantas fotos de cosecha propia y os recomiendo que investiguéis un poco sobre su gastronomía, que disfruté a tope y, de la que quedé enamorada para siempre.









Para compartir he elegido este pollo frito condimentado, me encanta, eso sí, adaptando el picante a nuestro gusto, aunque me gusta que pique no llego al punto de ellos, ni de broma.



Espero que sepáis perdonarme esta licencia lingüística pero… me puede el corazón.

Creo que, si cuento esta receta por partes, será mucho más sencilla. Bueno, realmente es sencilla, pero si os enseño cómo conseguí la primera traducción del original, gracias a la traducción de mi hija cuando su coreano aún era bastante limitado... 

Durante mi viaje a Seúl, donde vive mi niña, no me cansaba de comer este yangnyeom chicken. Daba igual que lo hicieran troceado, pollo entero, que fueran alitas, o muslos, siempre estaba impresionante, eso sí, debías avisar el nivel de picante...

Por eso, da igual qué forma de pollo se elija. Esta vez, he utilizado muslos y contra muslos deshuesados y troceados.

Los trozos de pollo se ponen en un baño de leche un mínimo de dos horas. Éste pasó la noche en la nevera.


Se escurre la leche y se aclara bien con agua. Ya sin la leche, se coloca sobre un paño limpio y se seca. Es el momento de salpimentar. Sal y pimienta, al gusto, pero sin pasarse.


Ahora el primer rebozado:

- 2 huevos
- 75g de harina para tempura
- 100g de almidón (maizena)
- 12g de polvo de curry
- Aceite de girasol (he utilizado girasol y oliva a partes iguales)
- Leche (la justa para aligerar la crema)

Con todos los ingredientes bien mezclados y batidos, para que no queden grumos, comienza lo divertido.


Todo el pollo troceado pasa a su baño de crema.


Con el aceite caliente, voy friendo el pollo en pequeñas cantidades para que se fría bien, que no se cueza para que no pierda el rebozado y quede crujiente.

La parte más sabrosa:

- 20g de pasta picante coreana (imprescindible)
- 35g de Ketchup
- 30ml de miel
- 15ml de vino de arroz (en su defecto, vino blanco)
- 15ml de salsa de soja
- 20g de ajo picado
- La pasta picante de pimiento rojo coreano (gochujang), se puede conseguir en tiendas orientales. Yo la he   visto en las tiendas orientales de Leganitos.

Todos estos ingredientes bien mezclados, menos el ajo.


Ahora pongo al fuego una sartén amplia, cuando está caliente, pongo todo el pollo, el ajo picado y voy dejando que se haga el conjunto, sin dejar de mover.


Estará listo cuando los trozos no se peguen entre ellos.

Y ya está, listo para disfrutar, y mucho más divertido si se come con palillos.

En Corea, no se acompaña con nada especial, no es necesario. En la mesa, siempre hay un cuenco con kimchi, otro con un encurtido de rábano dulce (danmuji), a veces con una especie de croquetas de patata, pero no como las nuestras, no llevan bechamel. Lo siento, no soy capaz de recordar el nombre de estas croquetas de patata.


En fin, que está tan rico que merece la pena disfrutar de su sabor a tope.

En Abril viajamos  
¿a dónde?


15 de abril de 2015

Calamares a la romana "Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca"




Creo haber contado en alguna ocasión mi devoción por los bocatas de calamares, no solo porque me enamoran, también por los recuerdos, vacaciones, lunes con tarde de cine, sesión continua, felicidad total. Mami nos daba, 3,70pts para la entrada más  1,50pts para el bocadillo, que religiosamente mi hermano y yo nos comprábamos antes de entrar al cine en el bar “los calamares”, justo enfrente del cine López de Hoyos, lástima, ya no existe ni el bar ni el cine pero que nos quiten lo visto y comido.

Los de hoy, a la romana, son del libro “las mejores recetas de mi madre” de Joan Roca, y llevan una romana muy diferente a la que yo preparo pero muy rica. Más fácil imposible, vamos a ello.

Ingredientes:


Calamar limpio y cortado en anillas no demasiado gruesas.

Para el rebozado todos los ingredientes en un cuenco, menos el sifón, y mezclo hasta conseguir una pasta semilíquida. El sifón lo añado justo antes de empezar a bañar a los alamares.



Salo un poco las anillas, enharino y a la pasta del rebozado, de aquí directamente a la sartén con abundante aceite a unos 1750, para que los calamares queden bien hechos y dorados.



Dejo que escurran sobre papel de cocina y ya está, listos para zamparte un buen bocata o un buen plato y que cada uno acompañe a su gusto con una rica cerveza, un buen vino, una patatas fritas, mayonesa… en fin, al gusto.


Alfonso, ¡a tu salud! Bien rico este plato.


Al rico calamar con:




8 de abril de 2015

Polos no son...



No sé muy bien cómo llamar a este plato ¿polo?... Por su forma sin duda, pero recién frito está espectacular lo que hace incompatible su nombre, a no ser que fuera un helado frito, pero no lo es, ni de lejos, y yo quería aprovechar estos moldes de silikomart  para algo salado porque para dulces ya tendré tiempo.

Os voy a contar cómo los he preparado, aunque no voy a poner cantidades. Las he utilizado un poco a bulto y sobre la marcha, nada complicado, tirando un poco de los ingredientes que tengas en casa en ese momento, que entre ellos se lleven bien y listo.

He utilizado:

Un sofrito oriental con Pak choi, col china, hinojo, calabacín, jengibre, ajo, guindilla verde y roja, pizca de canela y otra de clavo molido. Desde luego, no era éste el final previsto para semejante sofrito, pero cuando tengo fondo de nevera verdulero y no sé muy bien qué hacer antes de que pase al archivo en la “b de basura”... Sofrito y listo.

Queso  Havarti
Chorizo
Y por supuesto pan de molde.



Con el pan bien aplastado con un rodillo y algo pintado con una pizca del aceite del sofrito, cubro todo el hueco del polo-molde. En el fondo un poco del sofrito, encima un poco de chorizo bien picado, ahora el queso cubriendo todo el chorizo y por encima otro poco del sofrito.



Recorto un trocito e pan con la forma del hueco y tapo, apretando un poquito para que quede bien amalgamado y listo para guardar en el frigo o en el congelador como yo hice, así me resultaría mucho más sencilla la parte del rebozado.



Huevo batido y pan rallado, de lo más sencillo. Eso es, desmoldar, pasar por el huevo y baño de pan rallado. Dejar descongelar y listo para su fritura.

Tan sencillo como aceite, por supuesto de oliva virgen extra, bien caliente pero que no humee, no quiero que se queme,  tan sólo que se dore por fuera y que todo por dentro quede bien jugoso.

Para el resultado... no tengo palabras, rico, crujiente, sabroso, en fin, estupendo para una comida a base de entradas donde los niños disfrutarán de lo lindo.



Admite mil rellenos y otras tantas formas de abrigos. Preparé a la vez,  con otro molde, no menos simpático, otros tantos, pero para éstos utilicé masa de empanadillas, la de toda la vida, y para el relleno algo quizás más apetecible para los niños, jamón york, queso y tomate frito. Tan sólo freír y punto.



Una divertida forma de comer, donde las formas entran por los ojos y ya sabemos cuánto influye una buena imagen aunque ésta esté sobre un plato.

Gracias, una vez más,  a silikomart por sus moldes.


29 de marzo de 2015

Un sandwich



Sándwich de lujo,  oculto durante años en mi cuaderno de flores hasta estas navidades que ha tenido el honor de formar parte de una de las reuniones familiares. 

Sé que lo vi en la tele, hace mogollón de años. Sé que no era Karlos Arguiñano, el cocinero de moda por aquel entonces, lo más de lo más en la TV, por cierto, en aquellos años no me perdía ninguno de sus programas.

Los ingredientes para esta maravilla:

½ cochinillo
Aceite de oliva virgen extra
Una vez bien duchado y aclarado el gorrino, lo acomodé sobre una amplia olla y añadí:
1 cebolla
2 cebolletas
2 puerros
2 zanahorias
Un manojo de perejil
3 o 4 hojas de laurel
4 vainas de cúrcuma aplastadas
Unos granos de pimienta de Jamaica
Unos granos de pimienta rosa
Aceite de oliva suficiente para cubrir todos los ingredientes



Con el horno a  110º meto la olla tapada y allí permaneció durante 6h, hasta que se convirtió en mantequilla pura.



Fuera del horno lo dejé enfriar para poder ponerlo sobre una bandeja amplia. Era el momento de sentirme miembro del CSI. Lo primero, retirar toda la piel procurando que no se rompiera prácticamente nada, por lo menos, la zona de los lomos, que reservo cuidadosamente.

Fui deshuesando y reservando toda su carne, no era difícil, su terneza facilitaba esa parte del trabajo.

Ahora una fuente, u otro recipiente, de paredes altas, que cubro con film plástico.

En el fondo una “rebanada” de esa piel confitada, la mitad aproximadamente.

Turno de poner encima toda la carne, bueno… toda… toda… algún que otro trocillo se perdió por el camino.

Ahora la “rebanada” que tapa el sándwich con la mitad restante de la piel y a envolver.

Lo ideal es formar el sándwich dentro de un recipiente que se ajuste al tamaño del contenido para que tome su forma. Yo utilicé una fiambrera que parecía comprada a propósito.

Una vez bien acomodada la carne y bien envuelta, puse peso encima, bricks de leche, puse 4, sin miedo, tiene que ejercer la función de prensa para que quede como si se tratara de un fiambre. Listo para pasar en la nevera un mínimo de 24h.



Con los huesos, un vaso de agua y un vaso de Pedro Ximénez, preparo un poco de salsa. Dejo cocer todo junto un rato largo. Cuelo, dejo reducir y listo.

El sándwich: quito el film plástico, corto todos los laterales, lo justo para dejar todos los laterales lo más rectos posible y hago trozos de ración, lo que yo consideré que era una ración suficiente por persona.

Ahora sobre una plancha bien caliente y pintada con un poco de aceite, los trozos van a soltar algo de grasa, voy dorando todos los laterales, y las caras con la “rebanada de piel” algo más que dorada, crujiente.



Para acompañar esta delicia, que lo es, unas patatas fritas y un poco de su salsa, más para adornar que para comer, porque este sándwich es exquisito sin necesidad de añadidos.

Puede que resulte algo laborioso, que no difícil, pero hay ocasiones que merecen un poco más de dedicación que nuestra cocina de diario.

Os animo a probarlo.

22 de marzo de 2015

Empanaditas de mejillones



De vez en cuando es sano actualizar el congelador, además de resultar de lo más sabroso.

En este caso, no sólo he tirado del saneado de ese santo electrodoméstico,  también de una generosa lata de mejillones, y digo generosa porque pesaba casi un kilo, deliciosos, por cierto (gracias Marta). Unos mejillones de un tamaño perfecto, tan sólo un problema, somos dos..., en fin, lo que menos quería era tirar mejillones, ni de lejos, y congelar… como que tampoco me parecía la mejor opción.



Para no enrollarme más, aquí os cuento cómo terminaron los mejillones, los congelados, la masa y un sabroso tomate frito picante, los demás ingredientes "del tiempo".

Ingredientes:

- Mejillones en escabeche
- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1/2 cebolleta
- Tomate frito
- un ramillete de perejil
- Masa (puede ser de hojaldre)
- 1 diente de ajo hermoso
- huevo batido

Con la cebolleta, el diente de ajo y los pimientos, preparo un sofrito. No es necesario que esté demasiado hecho, aún tendrá que cocer un par de minutos con el tomate y después pasar por el horno.  Pero antes de añadirle el tomate, el sofrito pasará por un colador para retirar todo el aceite.  Terminados estos pasos retiro del fuego e incorporo el perejil picado.




Escurro los mejillones de su escabeche y, bien picados, pasan a formar parte del rico relleno de estas empanaditas.


Ahora empieza lo divertido. Estirar la masa, forrar las conchas,  rellenar y cerrar con otra lámina de masa.


He pintado el interior de las conchas, antes de poner la masa, con un poco del aceite de los mejillones.  Cubro bien, con masa que acomodo, con cuidado, a la superficie de la concha, relleno con una cucharada de la sabrosa farsa.



También pinto los bordes de masa con huevo para facilitar un buen sellado de la masa que hace de tapa. Un pequeño orificio para que respire. Una manita de huevo batido y al horno a 180° hasta que estén doradas.


Saco la bandeja del horno, retiro las conchas, quito las empanadas con cuidado y otra vez a la bandeja, lógicamente invertidas, pinto de huevo y unos minutos más al calor del horno hasta que se doren.


Y listas para comer tanto frías como calientes, francamente deliciosas.



Como siempre, espero que os gusten.






15 de marzo de 2015

Sopa de gyozas "Japón - cocinas del mundo"


Visitar Japón sería fantástico.

De momento, gracias a Mar, tan sólo tengo billete para visitar su gastronomía, para el resto… no pierdo las esperanzas.

Japón es un archipiélago de 6.852 islas, ¡qué barbaridad!, pero yo me conformaría con pisar la isla de  Honshū, donde está la ciudad de Tokio, capital de la nación, es la mayor área metropolitana del mundo, con más de treinta millones de residentes. Una ciudad donde nunca estás solo.

Supe, a la primera, qué “ciudad” quería visitar “Gyoza”. Y éste es el resultado de ese tur, sabroso para mí y virtual para vosotros. Os animo a preparar este doble plato, gyozas fritos y en sopa. Mientras espero a que mi sueño se haga realidad me conformo con esta forma de conocer mundo, que tampoco está nada mal.

No es la primera vez que preparo esta sopa, hace tiempo que mi amiga compañera de trabajo, Esperanza, me dio la receta, receta que tenía de primera mano porque tiene enchufe. Su cuñada es japonesa, pero japonesa de verdad, de las que han nacido y siguen viviendo en Japón.

Los ingredientes para los gyozas no son demasiado raros y es fácil encontrarlos en tiendas de productos orientales.

La masa para los gyozas la venden en paquetitos y vienen congeladas. Para el aceite de sésamo no hace falta comprar un frasco grande ya que hay que utilizar muy poco. La col china se encuentra fácilmente, y ¿quién no tiene salsa de soja en casa?

No es un plato complicado, pero sí entretenido.

Así que vamos con los ingredientes para los gyozas:

- ¼ col china Picada
- 300 g de carne picada
- 1 cebolleta
- Sal
- Una cuchara de aceite de sésamo para freírlas
- Masa gyoza
- Una cuchara de salsa de soja y vinagre de arroz para la salsa

Con estas cantidades rellené 2 paquetes de masa, y tuve que congelar la mitad porque, aunque no lo recuerdo muy bien, deben venir unas 24 por paquete.


Picar la cebolleta muy menudita, la col también muy fina, yo le retiré un trozo de parte blanca. Añadir la carne picada y salar.


Sobre una tabla puse las obleas de gyoza y con una cucharita fui rellenando la mitad de la masa, como si fueran unas empanadillas. Se mojan los bordes con un poquito de agua, se pliegan y se aprietan un poco para que queden bien selladas y no se abran al freír.

























En una sartén caliente se añade el aceite de sésamo, poco, se van friendo "los gyozas", y los vamos reservando.


Hasta aquí es una forma de tomarlas, mojándolas en una salsa que ellos hacen simplemente mezclando salsa de soja y unas gotas de vinagre de arroz, eso sí, hay que comerlas con palillos, por lo menos intentarlo.





Ahora viene lo más divertido, comerlos en sopa.

Ingredientes para la sopa

 - Pimienta negra
- 2 pastillas de caldo de pollo o ternera (yo he utilizado caldo de carne del que suelo tener       para sopitas)
- 4 cucharas de salsa de soja
- El resto de la col china

Poner a hervir el caldo, añadirle la salsa de soja y la pimienta. Cuando empiece a hervir añadir la col picada, cocer hasta que esté blanda. Añadir los gyozas, 2 ó 3 por persona, dejar que se empapen bien y entonces empezarán a flotar, dejarlos un minuto más en el fuego y retirar.

Servir en cuencos japoneses e intentar comerlos también con palillos. Se puede y es otra forma de pasar un rato entretenido y complicado, muy complicado, por lo menos para mí, pero lo conseguí y me encantó.


He separado la mitad de la sopa antes de añadir los gyozas para hacer otra sopa con fideos de arroz.

Merece la pena probar este tipo de sopas, y si no queréis utilizar los gyozas, es tan fácil como añadir pasta europea, o simplemente fideos nacionales de los gordos. Es una sopa deliciosa, y si te gusta la cocina japonesa repetirás.

Me toca elegir país que empiece con “K” y ya he elegido, lo siento, me he tomado la licencia de utilizar el inglés, yo… que no sé más allá del “yesterday…” y soy anti anglicismos, pero no puedo resistirme…  Korea, 19 de Abril, nuestro próximo viaje a una cocina fascinante.  

Os contaré mi porqué particular, al inicio del viaje. Mientras, hacer la reserva y animaros a mandar vuestras recetas de este país lleno de sorpresas y de rica gastronomía.


Os recuerdo las culpables de estas cocinas del mundo: